Julio 8, 2009...4:00 pm

Michael Jackson y las sangrientas disputas en China

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Dos artículos muy interesantes. El primero: ayer apareció un artículo en la revista Foreign Policy titulado “Michael Jackson stole the Twitter Revolution from the Uighurs“. El primer párrafo es provocativo: “Given the current oversupply of Twitter experts, it is strange that nobody told the Uighurs that staging a protest in the week of Michel Jackson’s funeral is not going to propel them into the top charts of Twitter’s most discussed items”. Comentarios aparte sobre si las revoluciones pueden o han de depender del mundo del espectáculo, lo interesante del artículo reside en el relato de los esfuerzos del gobierno chino por evitar que se propague cualquier información contraria a la “versión oficial”, sobre todo a través de Internet.

Segundo artículo interesante: el que trae la revista Newsweek titulado “The New Spin Doctors of Beijing“, que trata sobre cómo el gobierno chino está intentando hacer “spin” sobre la situación en Xinjiang. Hace tan sólo 17 meses, con la intervención represiva militar en el Tibet, el gobierno chino se tuvo que enfrentar a la opinión pública mundial (que no la doméstica, que consiguió manipular a tiempo). Ahora se ha embarcado en una operación de Relaciones Públicas para contener la imagen negativa que las sangrientas imágenes puedan ocasionar.

Sabedores del impacto que tuvo Twitter en Irán, el gobierno chino bloqueó todo acceso a Internet horas después de conocerse los primeros altercados e impidió la comunicación por móvil en Urumqi, la capital de Xinjiang y epicentro de las protestas. También el lunes al mediodía cerraban todos los micro-blogs de Twitter (pero el equivalente chino de Twitter, Fanfou, continuaba operativo) y se rastreaban constantemente los buscadores para controlar la información. De hecho, se impidió la búsqueda de toda información relacionada con Urumqi.

Al mismo tiempo, pocas horas después de conocerse las primeras protestas, se comenzaba la estrategia de Relaciones Públicas: era el propio gobierno chino (a través del “State Council Information Office”, la agencia gubernamental encargada de hacer “spin”) quien invitaba a periodistas extranjeros a un viaje oficial a Urumqi con el objetivo de “que pudieran conocer mejor lo que estaba pasando”. Incluso se les facilitó CDs llenos de imágenes sangrientes y vídeos.

Ahora bien, también se les explicó su “versión” del conflicto: como ya ocurrió en el caso de los altercados en el Tibet, esta vez el gobierno chino ha vuelto a echar las culpas a “grupos extranjeros interesados en desestabilizar a China”. En concreto, el gobierno chino está acusando al “Congreso Mundial Uighur”, un grupo en el exilio presidido por la empresaria Rebiya Kadeer, que actualmente reside en Washington. También las imágenes que se estaban facilizando a los periodistas extranjeros (y que son las que también utiliza la prensa china) centran la violencia dirigida haca la étnia china Han.

Con el objetivo que nadie pueda contrarrestar esta “información oficial”, el gobierno chino prohibió a los periodistas extranjeros hacer entrevistas con cualquier miembro del gobierno y no se les dejó visitar el lugar del conflicto por su cuenta. Según relata el New York Times, los periodistas que intentaron “salir del recorrido oficial” se tuvieron que enfrentar a representantes gubernamentales que les detenían el paso y les requisaban el material que podían haber grabado.

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