Estado de la Nación (II): Rajoy no sabe despegar

Rajoy tenía hoy una oportunidad de oro para consolidarse como la alternativa necesaria. Tenía la oportunidad de oro de crearse una imagen de líder fuerte y contundente y de atraerse a todas aquellas personas que, a pesar de no comulgar con su partido, estarían dispuestas a votar por él.

No lo ha conseguido. Quizás haya reforzado a su electorado, pero ha perdido a todos los indecisos y no ha conseguido mejorar su imagen.

Es cierto que ha añadido dinamismo a su intervención respecto a la que hizo el año pasado. Ha “interactuado” con sus diputados, el tono era directo y ha mejorado algo en la entonación. Su lenguaje corporal rezumaba confianza en sí mismo: con movimientos comedidos, manteniendo el contacto visual, sin evitar dirigir miradas continuas a Zapatero. Movimiento de manos tajante y contundente. La voz, su gran problema, ha sido sin duda el peor elemento.

Eso y todos los errores que Rajoy repite una y otra vez. Los mismos errores que cometió el año pasado.

1. No era el momento de mítines. Era el momento de discursos de calado y reflexiones en profundidad. Propuestas, es el momento de propuestas.

Rajoy se ha mostrado contundente con sus críticas y ha repetido hasta la saciedad la palabra “engaño”. Engaño en el tema del Estatut, engaño en la aplicación de las medidas contra la crisis. Engaño el año pasado en el Estado de la Nación cuando Zapatero había afirmado que nunca abarataría el despido. Pero no hay propuestas. Daba la sensación que Rajoy quería hundir a Zapatero, no sacar a España de la crisis.

2. Personificar demasiado sus ataques en la figura de Zapatero. Parecía más una obstinación personal que una reflexión sobre la situación del país. “Su obstinación”, ha dicho referiéndose a Zapatero, “ha provocado que se han destruído 700.000 empleos, ha inundado los bancos españoles con su deuda, y el índice del paro de los jóvenes ha superado el 40%, más de 4,6 millones de parados y 35.687 empresas que han cerrado”.

La realidad es la que es, por dura que parezca. Y los datos son escalofriantes. El diagnóstico es certero, pero no ha entrado en ofrecer soluciones. Se ha limitado a recordar todas las inicaitivas que su partido está presentando en el Congreso, y en todas las enmiendas que están emitiendo. Puede que haya un trabajo parlamentario extenso, pero era el momento de que el Sr. Rajoy relatase su visión de futuro y su “hoja de ruta” para salir de la crisis. Y no lo ha hecho.

3. Del “Váyase Sr. González”, al “Convoque elecciones, Sr. Zapatero”. Era previsible que Rajoy iba a pedir elecciones anticipadas. Su pirotécnia de críticas no daba lugar a dudas. Su obsesión con culpar a Zapatero de todos los males no dejaba más posibilidades. Pero no creo que este mensaje haya calado entre la opinión pública en la forma en que el PP quería. Siguiendo el discurso, parecía más un punto extra en la personal deria del Sr. Rajoy que no la salida a la situación actual.

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