10:10 La campaña con más éxito del momento (y la que conseguirá cambiar el mundo)

Los gobiernos de Francia, Alemania, Portugal, Noruega y Nueva Zelanda. 3000 empresas de todo el mundo. Más de 82.000 personas. Todos ellos tienen algo en común: apoyan la campaña “10:10”, una de esas ideas que realmente nos recuerda todo lo bueno que nos ofrece la comunicación. Y todo el poder que tienen las personas cuando se alinean en un frente común.

Todo surgió de la mente de una mujer: Franny Armstrong, autora del documental “The Age of Stupid” (La era de los estúpidos). La idea es sencilla: conseguir que a finales del 2010, se reduzca en un 10% la emisión de carbono. La gente (o las empresas o instituciones) se apuntan a la campaña y se comprometen a reducir en un 10% sus emisiones.

Para conseguir llevar a cabo este propósito, Franny se puso en contacto con la persona que mejor le podía ayudar: la activista Eugenie Harvey, experta en liderar campañas masivas para mejorar el mundo. Harvey, al principio, no se consideraba la persona adecuada para tal cargo. “Mi reacción inicial fue: no soy una experta en cambio climático, no soy una científica, no soy alguien que haya dirigido campañas en este área”, reconoció. Pero Franny sabía que era perfecta. Harvey se había hecho famosa en el mundo entero al crear un movimiento llamado “We Are What We Do” (somos lo que hacemos) del que surgió el libro “Change the World for a Fiver” que recogía 50 sencillas acciones diarias para mejorar el medioambiente, la salud e incluso la comunidad donde vives. El libro consiguió vender 130.000 ejemplares en tan sólo una semana pero lo más destacado fue la habilidad de Eugenie para lograr lazos y compromisos entre personas. Y esta capacidad de movilización era lo que buscaba Franny Armstrong.

Al final, Harvey acceptó el reto de dirigir la campaña 10:10. Se instaló en un discreto despacho en un callejón de Camden y al poco tiempo ya consiguió que el diario “The Guardian” le hiciera caso. También logró que la “Tate Modern” le cediese sus espacios para dar una celebración que serviría de punto de partida a toda la campaña. El éxito fue tal que, en tan sólo 24 horas desde el arranque oficial, 10.000 personas se apuntaron a la iniciativa y, en tan sólo una semana, ya tenía para su causa a personas como Sienna Miller y a la mismísima Universidad de Oxford. Incluso, tres días después de formar gobierno, el propio Premier británico, David Cameron, se sumó a su iniciativa. Por no hablar de los miles de seguidores anónimos que ya logrado entusiasmar.

¿El secreto de todo este éxito? 

Harvey cree que la mayor enfermedad de la sociedad occidental es su atomización. “Queremos enseñar que si te implicas, y pones un poco de tu parte, y te unes a otros que comparten tus objetivos, esto te va a liberar un montón de endorfinas que te harán feliz”, comentó al semanario New Statesman. Por eso, Harvey está empeñada en crear un sentimiento de comunidad entre los seguidores.

1. “La gente es buena y quieren hacer lo correcto”. Harvey no siempre creyó en esta frase, ni en su habilidad para poder despertar en los demás sentimientos de altruismo y compromiso. De hecho, al principio de su carrera creía que carecía de capacidad de mobilización. Harvey, que nació y se crió en Australia, comenzó su andadura profesional en el campo de la comunicación corporativa. Trabajó para la compañía de teatro de Sydney y para un canal de televisión privado. “A los 30 años me día cuenta de que no iba por el buen camino”, reconoció. Lo dejó todo y se fue a Londres a provar suerte como comediante. Y fracasó. Pensó que no le quedaría más remedio que dedicarse a las Relaciones Públicas y fichó por una empresa.

Pero entonces apareció David Robinson en su vida. Robinson dirige la “charity” Community Links y le propuso a Eugenie crear un movimiento que consiguiese cambiar el mundo a través de pequeñas acciones. De ahí surgió “We Are What We Do” que le descubrió que la gente realmente se podía implicar en causas buenas si recibía información de cómo hacerlo y apoyo para involucrarse. Harvey fue la primera sorprendida al darse cuenta de que ella podía dar estas informaciones y apoyos y se sorprendió aún más cuando el movimiento que había ayudado a crear comenzó una espiral de crecimiento que todavía no se ha detenido.

2. “Aporto la perspectiva de la gente corriente”. Para muchas personas, el lenguaje científico es incomprensible. “Y, además, si realmente queremos reducir las emisiones de carbono, tendremos que cambiar muchos de nuestros hábitos, lo que para mucha gente resulta incluso amenazador”, comenta Harvey.

De ahí que más que emplear un lenguaje grandilocuente y “technicalities” sólo aptas para expertos, los mensajes de la campaña se centraron en una idea que todo el mundo podía entender: ¿cuánto dinero voy a ahorrar (o voy a ganar)si reduzco un 10% mis emisiones de carbono?

Por ejemplo, en un evento en marzo de este año titulado “Lighter Later” (que pretendía reclamar que los relojes se adelantaran una hora en el verano y otra en el invierno), se empleó el siguiente mensaje: “disponer de una hora más deluz natural supondría, tan sólo en el Reino Unido, reducir la emisión de 500.000 toneladas de carbono, prevenir 100 muertes en carretera cada año e incrementar los beneficios de las empresas de ocio en 3 billones de libras”.

3. No predicar sólo a los conversos. La idea es que cualquiera puede participar en la campaña y cualquiera puede reducir en un 10% sus emisiones de carbono. Tan sólo hacen falta pequeños cambios en la vida diaria y modificar un tanto nuestros hábitos. Pero lo esencial es reconocer que la lucha no sólo la pueden llevar a cabo los gobiernos o las instituciones. Tiene que ser un compromiso global.

De hecho, el fracaso de la Cumbre de Copenhague fue, irónicamente, lo que desencadenó el éxito del 10:10. Porque las personas corrientes se dieron cuenta de que los gobiernos eran incapaces de ponerse de acuerdo pero todo el mundo entendía que era necesario hacer algo. De ahí que se pasó de la política a la acción. En esta ocasión, la política ha ido a remolque.

La campaña “10:10” no deja de enfatizar este punto: que “todo el mundo lo está haciendo”. ¿Por qué no tú también?

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Archivado bajo comunicación, marketing, publicidad

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