La marca Roja: ¿cuánto habrá de furia?

La euforia mundialística invadió ayer Madrid. Una marea humana acompañó a la selección y coreó hasta la afonía himnos y rimas para todos los gustos. Nadie quería perderse la fiesta y, por supuesto, ningún político quería perder la oportunidad de hacerse una foto con los campeones. Vimos al Rey emocionado, a Zapatero dando brincos y a Gallardón haciéndose pasar “por uno más de los seguidores”. Los portavoces de los distintos partidos políticos no escatimaron elogios y todos, sin excepción, intentaron capitalizar políticamente los valores de “La Roja”.

Todo el mundo quiere aprovechar el tirón o, mejor dicho, “la furia” del momento. Todos los atributos que ha hecho histórica a la selección española (humildad, trabajo en equipo, afán de superación, buen juego) parecen ahora los valores que definan a nuestra clase política. Como si el esfuerzo colectivo de la selección y el talento de sus jugadores fuese algo que se improvisa. Me encantaría que algunos de nuestros líderes se diera cuenta del ridículo que hacen al apropiarse de una forma tan poco elegante de todas estas cualidades. Más les valdría emplearse a fondo para realmente conseguirlas.

Ironías aparte, no hay duda que haber ganado el Mundial puede ayudar a España más allá de lo puramente futbolístico. Al fin y al cabo, que durante semanas todo el mundo hable de España en términos halagadores es una de las mejores campañas de publicidad gratis con las que uno puede soñar. El Wall Street Journal incluso ha comentado que es la campaña mediática más importante para España desde los Juegos Olímpicos Barcelona 92 y que tendrá un impacto más que positivo en la “marca España”.

Por no hablar del beneficio económico potencial. Business Week aventuraba hace unos días que el país ganador del mundial podría ver cómo su economía crecería entre un 0,25% y un 0,5% gracias al incremento del consumo. De ser verdad, esto significaría para España pasar de la contracción a la expansión económica y superar así todos los malos augurios (la UE predijo que el PIB de España caería un 0,4% este año). Ahí es nada.

Las ediciones pasadas de los Mundiales parecen avalar estos resultados. Italia y Brasil vieron como sus economías crecían después de proclamarse campeones del mundo. Pero no nos entusiasmemos: esta predicción no siempre se cumple. Alemania no alteró su economía en 1974.

Además, España tiene unas características especiales que hacen pensar que, a pesar de los éxitos de “La Roja”, nuestra marca y nuestra economía no se van a alterar tan sustancialmente como nos gustaría. Porque al fin y al cabo, España siempre is different.

1. Quizás es excesivamente optimista creer que un gol de Iniesta por sí solo saque a un país entero de la crisis. Lo más seguro es que la euforia sólo dure unas semanas y la mejora económica sea circunstancial. Es obvio que Telecinco habrá tenido unas ganancias extraordinarias y que los vendedores de cerveza, de pizza y de “merchandising patrio” habrás hecho su agosto. Pero dudo que el Mundial pueda hacer algo con las cifras del paro.

2. Respecto a la marca, es cierto que hemos dado un espectáculo deportivo de primer nivel y que ahora embarga un sentimiento de orgullo, pero no olvidemos que la imagen de España que hemos dado durante los últimos años ha estado marcada por la crisis económica. El mundo nos ha visto como un país en serios apuros y muchos periódicos internacionales han compaginado los comentarios sobre los goles de Villa, Puyol e Iniesta con referencias constantes a nuestras cifras de paro y nuestro crecimiento en negativo. De hecho, tan sólo hace falta ver algunos titulares de diarios internacionales para comprovar que, a pesar de los logros de “La Roja”, el mundo nos sigue viendo como un país en la encrucijada. El Wall Street Journal titulaba hoy: “Worls Cup Gains Stir Spain’s Fragile Economy”. El New York Times: “Spain, With Much to Worry About, Takes a Day for Celebration”. Todo referencias económicas.

3. Es erróneo basar todo nuestro crecimiento en el turismo. Muchos analistas se han apresurado a declarar que ser ganadores del Mundial incrementará el turismo a España.

Es cierto, pero la estrategia de fondo es errónea. No hay que depender tanto de un solo sector económico. El turismo representa ahora mismo el 11% del PIB español. Es, por tanto, la mayor industria del país. Tan sólo el año pasado nos visitaron 52.2 millones de turistas y hubo 251 millones de pernoctaciones hoteleras (la cifra más alta de Europa). Hoy por hoy, es el principal empleador del país, junto con las Administraciones Públicas.

Dada esta importancia económica, toda noticia relacionada con el aumento de turismo es buena. Pero desengañémonos: no podemos seguir basando toda nuestra estrategia en el turismo.

Si “La Roja” nos ha demostrado algo realmente, no es que el trabajo en equipo es básico y la humildad, necesaria. Lo que “La Roja” realmente nos ha enseñado es que podemos optar a algo más, a algo mejor.

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Archivado bajo comunicación, liderazgo, marketing

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