Maratón de la comunicación: los flashmobs políticos.

Ayer participé en el “II Maratón de Comunicación” del Colegio de Periodistas de Barcelona, un evento organizado por dos magníficos profesionales: Antoni Gutierrez Rubí y Albert Medrán. Fue, más que un maratón, un verdadero sprint donde en “microponencias” de tres minutos, tratamos todos los temas posibles para las próximas elecciones al Parlamento Catalán.

A mí me ha tocado hablar de “flashmobs políticos”. En cuanto me las pase Albert, os pondré las fotos. De momento, os dejo la ponencia que me había preparado.

“Supongo que todos los que estamos aquí somos fans del Ala Oeste de la Casa Blanca y muchos de vosotros habreis llegado a la sexta temporada, en concreto al capítulo donde Joshua Lyman propone al candidato Matt Santos utilizar dos gallinas para “acompañar” a sus rivales en las primarias y convencerles de que debatan con él.

Bien, como sucede con muchos otros capítulos de la serie, esto pasó en realidad. Fue en la campaña de Bill Clinton el año 1992, en las primarias de New Hampshire y, además de ser un gesto divertido, lo importante es que supuso el pistoletazo de salida a las acciones de “buzz marketing”, estrategias virales en las campañas. Lo que algunos denominaron el “chicken marketing”.

Bien, este tipo de estrategias ya es historia. Pueden servir para alguna campaña local muy puntual para atraer la atención, pero tiene un elemento de agresividad que a la gente le resulta incómodo y, por tanto, ya no es eficaz.

Internet nos ha ayudado a hacer campañas de gran impacto per con menos agresividad. La mejor, sin duda, fue la campaña presidencial del 2008 en los Estados Unidos con ejemplos como el “Vote different” que parodiaba el anuncio de Apple y que vieron 5 millones de personas, el remake del “Wassup” y el maravilloso “Yes We Can”.

El problema de estos vídeos online es que ahora todo el mundo hace marketing viral por Internet y, por tanto, ya han perdido cierta capacidad de sorpresa. Está calculado que cada día recibimos 3.500 piezas de información desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir y cada vez más un procentaje más elevado de vídeos online  ocupa este “bombardeo” mediático.

¿Qué nos queda por tanto? ¿Cuál será el elemento innovador de las campañas del futuro? La verdad es que lo más innovador de las campañas políticas del futuro viene de elementos que ya hemos visto en el pasado, a finales de los 90s, como son los flashmobs, las “multitudes inteligentes”.

A una persona se le ocurre una idea, la comenta a unos amigos, éstos lo ponen en el Facebook y lo dispersan por Twitter y tenemos a centenares de personas haciendo cosas impactantes en un lugar concreto y después de unos minutos, se dispersan. Es l a forma más sencilla, divertida, provocativa y eficiente de conseguir publicidad gratis y conseguir que la gente hable de tí. Esto es un flashmob.

Cuando estuve en la campaña de Obama aprendí muchas cosas de marketing político y comunicación, pero también aprendí que lo más importante es conseguir dos cosas aparentemente muy sencillas: que la gente hiciese cosas juntas y que se lo pasara bien. Y esto se puede conseguir con flashmobs políticos, o con falshmobs reivindicativos como el que montó Oxfam en el Reino Unido (y que para mí es el mejor ejemplo de Flashmob hasta la fecha).

Oxfam quería llamar la atención sobre la situación de las mujeres embarazadas en el Tercer Mundo y para ello hizo que mujeres embarazadas bailaran breakdance en el South Bank de Londres. Fue en septiembre del 2008.

Teniendo en cuenta este “escenario”, yo haría las siguientes recomendaciones de cara a la campaña al Parlamento Catalán:

1. Los mejores falshmobs son creativos, pero no invasivos. Se ha de tener muy en cuenta que nadie se sienta incómodo.

Un ejemplo de lo que no se debería hacer es lo que hicieron los del Partido Pirata en las últimas elecciones alemanas: se dedicaron a ir a todos los actos de Angela Merkel y a gritar “Yeahh” cada vez que la Canciller abría la boca. Al final, tan sólo consiguieron incordiar a la gente y dar publicidad gratis a Merkel.

Un buen ejemplo: el “Freeze Flashmob” que se hizo en París, uno de los más multidudinarios que se ha hecho hasta ahora, con una participación de más de 2.000 personas. Simplemente, se quedaron inmóbiles en el Trocadero, como si se hubiera parado el tiempo.

2. Los flashmobs han de ser simpáticos.

Un ejemplo de buena sintonía es la que organizó la compañía de telefonia móvil T-Systems el 11 de enero del 2009. A las 11 de la mañana todo parecía normal en la estación de metro “Liverpool” cuando, de repente, sonó música y 350 personas se pusieron a bailar durante tres minutos y luego se dispersaron sin más.

También se organizó u flashmob para que la gente anónima cantase canciones de John Lennon en Trafalgar Square o, la última, un nuevo baile coreografiado en la Terminal 5 del aeropuerto de Heathrow.

Ésto es divertido. Lo que no es tan divertido es un flashmob que se organizó en la Tate Gallery donde la gente hacia que “mataba” a otros o los “ninja mobs” que se han organizado en algunos camus y donde, de repente, todo el mundo comienza a pelearse.

3. Ideas sencillas para movilizar a la gente.

Los flashmobs se organizan por unas ola causa, por un solo factor (el cambio climático, el desarrollo…), conceptos que han de ser claros y contundentes. Por ejemplo, el Partido Liberal en el Reino Unido organizó en la últimas elecciones un falshmob en Trafalgar Square donde la gente iba, descubría que llevaba una camiseta amarilla y decía en voz alta “I agree with Nick”. Idea clara, sencilla, fácil de recordar.

4. No los politices demasiado.

Es decir, no se ha de convocar un flashmob para tener a mucha gente y después darles un mítin. Si se quiere hacer un mítin, que se convoque un mítin. Ésto es otro lenguaje, otro idioma y se han de respetar las características propias. El flashmob es el mítin en sí mismo, no hay que sobrecargarlo.

Dicho todo esto, un flashmob no significa que vayas a tener más votos. Que acudan 2000 personas en un falshmob, no quiere decir que estas mismas 2.000 personas vayan a acudir a las urnas. Un flashmbo sirve para generar comunidad, para llamar la atención y dar una imagen de creatividad.

Como decía siempre David Plouffle, Director de campaña de Obama, “Facebbok es imprescindible, pero todas las campañas se acaban haciendo en analógico y no en digital”.

Todo flashmob se ha de complementar. Pero si lo complementas bien, seguramente podrás ser el ganador.

Muchas gracias”.

3 comentarios

Archivado bajo comunicación, marketing

3 Respuestas a “Maratón de la comunicación: los flashmobs políticos.

  1. Pingback: Exaps. Partidos políticos e Internet » Blog Archive » 15 ideas para la campaña: II maratón

  2. Francisco

    YEAHH!!!..ups.. perdona, eso es lo que no había que hacer.
    Buen recordatorio la ponencia

  3. Pingback: Antoni Gutiérrez-Rubí » Elecciones Catalanas: 15 ideas para 15 días de campaña

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