Debate: Ya han llegado

Expectación mediática hasta en China. Hay 23 cadenas de televisión y unos cien profesionales cuidando hasta el más mínimo detalle de un plato futurista y, desde mi punto de vista, desangelado. Hasta dónde tenían que aparcar los coches de los candidatos estaba tasado, no sea que el más mínimo milímetro altere el tiro de cámara. Dentro del palacio, un escenario de 200 m2, de fondo gris y suelo antideslizante. Insisto: desangelado. Habrá que esperar a los primeros planos para ver si realmente enmarca bien a los dos candidatos y el presentador o si, por el contrario, proyecta demasiada luz sobre ellos y, por tanto, no les hará ningún favor en el rostro. Un gris más oscuro hubiese quedado mejor (es el mismo problema que tuvo el primer debate que protagonizaron Kennedy y Nixon en 1960, casualmente).

Los preparativos no se han detenido en el puro “atrezzo”. Esteban González Pons del Pp y Óscar López del PSOE llegaban minutos antes y enseguida se apresuran a fijar el tono comunicativo y determinar mensajes claves. Viva el pre-spin, aunque hay que reconocer que todavía estamos a años luz de lo que acontecería en un debate de estas características en los Estados Unidos. Allí ya habrían entrevistado a una decena de personalidades de cada partido y los asesores de comunicación, spin doctors y consultores electorales ya habrían pasado por plató.

Y llegaron los candidatos. Primera sorpresa: van prácticamente iguales en la indumentaria.

Rajoy llegaba un minuto antes de lo previsto, a las 9:03h, sonriente y relajado. Traje gris oscuro, con una chaqueta más entallada de lo que es habitual en él. Corbata azul y camisa blanca. No sé si será un problema de mi televisor, pero la corbata dibujaba líneas tornasoladas (no llegaba al efecto “moiré”, pero también molestaba). Rubalcaba, por su lado, llegaba muy puntual a las 21:13 h, acompañado por Elena Valenciano (con una chaqueta blanca demasiado vistosa y una rosa roja en la solapa que captaba demasiado la atención y un poco más y le roba el plano a su jefe). Rubalcaba se veía relajado, aunque menos suelto que Rajoy. Traje también gris oscuro, camisa azul clara y corbata azul subido (excesivamente chillón) con topos blancos. Me fijo que la chaqueta le queda un tanto ancha.

Ya queda poco. Dentro de unos segundos, fotos de ambos juntos y comienza de verdad el espectáculo. Lástima que tan solo sea un cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba. Con más candidatos hubiese dado mucho más juego.

Actualización: ya se ha producido la ansiada primera foto de ambos juntos. Por cierto, van bastante mal maquillados ambos. Espero que el sudor no les juegue una mala pasada.

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Archivado bajo comunicación, Hablar mejor en público, liderazgo

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