“It’s the economy (again), stupid!” y otras recetas de Bill Clinton para salir de la crisis

Su presidencia fue pasto de frecuentes escándalos, de crisis constantes, de altibajos continuos y más que sorprendentes sobresaltos. Pero más allá de los detalles sórdidos, confidencias escabrosas y “gossiping” de más que dudoso gusto, Bill Clinton fue un estadista de talla y un político de altura.

De acuerdo, su ambicioso plan para la reforma sanitaria fracasó, pero consiguió el mayor superávit presupuestario de la historia (y recordemos que había recibido el peor déficit que se recordaba hasta aquel momento), propició la menor tasa de desempleo en los últimos cuarenta años, el mayor crecimiento en los salarios reales en dos décadas, negoció 300 acuerdos comerciales con otros países (entre ellos, el NAFTA con Canadá y México) y, en general, sus políticas dieron pie a la mayor expansión económica que los Estados Unidos haya disfrutado jamás.

Prodigioso es quedarse corto. Y es que estoy segura de que, si no hubiese sido por el “impeachment” a raíz del affair Lewinsky, Clinton estaría ya en el panteón de los dioses encabezando la lista de los mejores Presidentes de los Estados Unidos. Pero la historia es así: no siempre concede coronas de laurel a los vencedores y otorga con cinismo el papel de villanos a algunos héroes.

Ahora bien, los verdaderos líderes no se amedrentan frente a tales eventualidades, no se resignan a quedarse postrados como meras comparsas a pesar de que su tiempo ha pasado y, por ello, no sucumben a la tentación cobarde de quedarse callados cuando las circunstancias se tornan críticas. Porque es precisamente en los momentos de mayor dificultad cuando les sale el brío y se agudiza su destreza.

Y destreza es, precisamente, lo que le sobra a Bill Clinton.

Esta semana publicaba un libro suculento y necesario: “Back to Work” (algo así como “de nuevo al trabajo”), donde no duda a poner a cada cual en su sitio (Obama incluído) y, lo que es más interesante, propone un listado de ideas para ayudar a sus conciudadanos. Porque, recordémoslo una vez más, el liderazgo (más allá de la imagen, de la oratoria y del sobreexplotado carisma) reside en algo más substancial y, por tanto, poderoso: renegar de los consejos cautos de los allegados, desafiar si se debe hasta a los propios compañeros y nunca dudar de que la política, en esencia, es poner en práctica algo tan denostado hoy como el sentido del deber hacia los demás. Así que Bill Clinton decidió salir de la mullida zona de confort como ex Presidente, arremangarse y pensar qué es lo que él podía hacer por su país. Y dio con ideas que, de ponerse en práctica, ayudarían sin duda a aliviar los estragos más aciagos de esta crisis virulenta que está durando demasiado:

  1. Adelgazar la burocracia y agilizar los procedimientos. En un discurso radiofónico de 1996, Clinton introdujo una frase que pronto se haría famosa: “The big government is over” (el gran gobierno ha finalizado). Dijo: “Tenemos que reinventar el gobierno para que haga más y nos cueste menos”. La acción pública debía de estar presente, no se podía dejar a los ciudadanos a su suerte, pero no se debía confundir Estado de Bienestar con una suerte de Estado Providencial omnipresente y todopoderoso. La responsabilidad individual, privada, se debía reivindicar y había que propiciar un mayor entendimiento entre lo público y lo privado. Al mismo tiempo, la burocracia debía disminuir, los procedimientos se debían agilizar y la acción pública se debía flexibilizar. Ahora Clinton vuelve con fuerza a esta idea y recomienda menguar trámites para realmente llevar políticas a la práctica y no dejarlas empantanadas en procedimientos arcaicos (y, en la mayor parte, absurdos) que pueden obstaculizarlas hasta varios años.
  2. Dar dinero a las start-ups. Idea muy interesante que Clinton recoge: “Si empiezas un negocio mañana, te podría conceder todos los recortes de impuestos del mundo, pero no te servirían de nada porque todavía no habrás ganado un penique”. ¿Por qué no transformar estas deducciones en su equivalente en dinero y dárselo a las empresas que empiezan? Es decir, porqué no otorgamos deducciones a las empresas que ya están en marcha y que deciden contratar a más gente pero subvencionamos a aquellas que empiezan.
  3. De la economía de la información a la economía verde. Apostar por las nuevas tecnologías funciona, por supuesto, pero el mismo ahínco que pusimos en la economía del conocimiento en los noventa los tenemos que poner ahora en desarrollar un nuevo modelo energético sostenible y crear una nueva economía verde. Un dato sorprendente que Clinton aporta: “antes de la crisis financiera, los cuatro países que realmente estaban en vías de cumplir sus compromisos establecidos en Kyoto estaban mucho mejor que Estados Unidos en términos de tasas de empleo, creación de empresas e igualdad social.
  4. Hacer nuestros edificios sostenibles para crear empleo. Si nos comprometiéramos de verdad con el medio ambiente, adaptaríamos nuestros edificios a los criterios de sostenibilidad: ahorraríamos energía, recortaríamos gastos y, encima, podríamos crear un millón de empleos tan sólo en los Estados Unidos.
  5. Formarse de verdad. Los programas de formación de trabajadores o de las personas que buscan empleo deben atender las necesidades reales del mercado y ofrecer, por tanto, conocimiento en áreas que realmente sean provechosas y que aporten de verdad un valor añadido a las personas.

6 comentarios

Archivado bajo Lecciones del Ala Oeste de la Casa Blanca, libros, liderazgo

6 Respuestas a ““It’s the economy (again), stupid!” y otras recetas de Bill Clinton para salir de la crisis

  1. Muy bueno Ana, podría hablar contigo que tengo un proyecto que comentarte. Thanks.

  2. Pingback: Back to Work « Innovación Política

  3. Luis Guerrero Jiménez

    Hola: sigo desde hace tiempo su blog. De todas las propuestas la más interesante sin duda es la número 2. De nada sirven las rebajas de impuestos cuando no tienes ingresos o es casi imposible que los tengas. Ayudas a nuevas empresas, pero nunca a fondo perdido. Hemos enlazado el post en innovacionpolitica.org. Un saludo

    • Muchas gracias Luis por el comentario y por haber hecho un enlace al post. Se lo agradezco de veras. De paso, le felicito por su blog. Acabo de descubrirlo gracias al link.
      Por cierto, comparto su punto de vista sobre que la propuesta más interesante es la segunda.
      Seguimos en contacto. Un abrazo!

  4. Pingback: Back to Work « Innovación Política

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