The State of the Union: Hoy es el gran día (parte I)

Retoques, puntualizaciones, modificaciones, cambios de último segundo, más retoques. Nervios y adrenalina. Calibra esa frase, sopesa ese verbo, modula ese adverbio, atenúa esa expresión. Hoy no se puede fallar. Los gestos, la entonación, la pasión, la emotividad, el tono, el suspense, los silencios. Todo se ha de estudiar, todo ha de parecer natural, todo ha de ser perfecto.

Y es que hoy es el gran día. Hoy es el día del Discurso del “State of the Union” en Estados Unidos. Es decir, el día en que Obama se juega millones de votos. De su actuación hoy puede volver a resurgir en las encuestas o retroceder peligrosamente en su carrera a la re-elección. Demasiado en liza como para improvisar en lo más mínimo.

El mensaje

Obama habla con su jefe de speechwriting, Jon Favreau

Desde la Casa Blanca llevan días calentado motores y dosificando cuidadosamente mensajes. Ya sabemos, por ejemplo, que el discurso se centrará en la substancia, que va a haber propuestas concretas y que va a recurrir a la fórmula de “compare and contrast” (comparar y contrastar) para subrayar las diferencias con los Republicanos y dejar claro así que es él quien mejor puede llevar el timón en un momento en que la nave parece todavía ir a la deriva (o, al menos, eso piensan muchos).

El mensaje central: que el Gobierno tiene un papel clave en la gestión de la economía, que el libre albedrío de los mercados sin control y la codicia de las grandes corporaciones tiene serias consecuencias y que la política puede emplearse para promover una sociedad más equitativa y próspera. Nada de dejar a sus compatriotas a su suerte, ni de olvidarse de los más desfavorecidos. Frente a un Partido Republicano que defiende que, cuanto menos injerencia por parte de las administraciones públicas, mejor, porque toda acción del Gobierno es negativa, Obama va a arremeter con fuerza en su reivindicación de que más que un grupo de individuos aislados, Estados Unidos sigue siendo una sociedad y que como tal ha de actuar.

Desde la Casa Blanca glosan toda esta idea en un sencillo pero poderoso eslogan: “An America Built to Last”, algo así como “Una América construida para durar”. Y es que, frente a especulaciones peligrosas y vaivenes intempestivos de los mercados, frente al egoísmo de algunos y las derivas simplonas de otros, América tiene que reforzar sus pilares, fortalecer sus bases, recordar que todos tienen una responsabilidad respecto a los demás y que nadie se puede quedar atrás. Sólo así se puede avanzar. Sólo así se puede construir un futuro que pueda perdurar.

“An America Built to Last” es más que una fórmula retórica elegante. Resume bien toda una filosofía, por no decir que es breve, sencillo de recordar, rezuma optimismo y advierte (aunque de soslayo) lo que en Estados Unidos se denomina un “call to action”, una llamada a la acción.

Además, parece funcionar. En los últimos meses, el Presidente ha estado ensayando esta fórmula frente a diferentes auditorios. Y parece que este tono “populista”, salpicado con datos y aderezado con propuestas concretas, es en donde se siente más cómodo. La Casa Blanca ha colgado en YouTube un vídeo magnífico con retazos de un discurso que Obama pronunció recientemente en Kansas y en donde se prueban los nuevos elementos discursivos. Me ha recordado al “It’s Morning Again in América” de Reagan, por la importancia de las imágenes de ciudadanos. Sin duda, es un vídeo de una gran calidad (de hecho, en cuanto lo ves te dan ganas de ir a votar). Según algunos asesores del Presidente, el discurso de hoy del “State of the Union” seguirá bastante el guión de esta intervención hecha apenas hace un mes.

Probando un nuevo discurso

Como se ve en el vídeo, Obama lleva un mes probando un nuevo discurso en el que aúna un recuento de todo lo que ha hecho y una renovada ilusión por los años venideros.

El Presidente comienza ahora sus discursos recordando los valores que inspiraron la campaña del 2008:

“Estoy aquí no sólo porque yo necesite vuestra ayuda; estoy aquí porque el país necesita vuestra ayuda.

Hubo una razón por la que muchos de vosotros participasteis en la campaña del 2008, por la que os dejasteis la piel. Y no fue porque pensabais que iba a ser fácil. Lo hicisteis porque entendisteis que la campaña no era sobre mí. Era sobre una visión que compartíais por América. Una visión que decía que en América tú no sólo miras por ti mismo y que las grandes corporaciones no sólo deberían regirse por sus propios intereses. Era una visión grande y compasiva y audaz que decía que, en América, si te esfuerzas, puedes tener una oportunidad. Puedes tener una oportunidad de salir adelante. No importa donde hayas nacido. No importa cuál sea el color de tu piel. No importa cual sea tu nombre. Si estás dispuesto a trabajar duro, si tienes talento, si tienes una idea, si estás motivado, lo puedes hacer.

Era una visión que decía que valemos más si trabajamos juntos que si sólo miramos cada uno por nuestro lado. Que cuando todos tenemos una oportunidad, cuando todos colaboramos, cuando todos aportamos, cuando todos nos regimos por las mismas reglas, entonces todos estamos mejor. Todos lo podemos hacer mejor”.

A continuación recuerda que, sí, los esfuerzos han dado su fruto: “Prometimos traer el cambio. Hemos empezado a ver cómo es el cambio. El cambio es… (y aquí enumeró todos sus éxitos, como el rescate de la industria automovilística, la reforma de la sanidad o el fin de la guerra de Irak)”.

Renglón seguido, avanzó nuevas iniciativas “para ayudar a los americanos”, como deducciones fiscales a aquellas empresas que, en vez de externalizar puestos de trabajo al extranjero, apuesten por crear empleos en el país.

Para acabar, arremete contra los Republicanos:

“La competición por nuevos trabajos, por las empresas, por la seguridad de la clase media, ésa es la batalla que sé que podemos ganar. Pero América no va a ganar si permitimos que triunfen aquellos que creen que sólo podemos responder a los retos con la misma cantarina antigua: recortar impuestos que no lo necesitan y que no lo están pidiendo, dejar que las compañías hagan lo que quieran y esperar que la prosperidad surja de la nada y se genere sola. Esto no funciona”.

La pregunta ahora es: ¿servirá este nuevo claim por el futuro para superar el sentimiento de decepción que está tan extendido entre el electorado? Obama sabe que se enfrenta a una ardua tarea: ha de saber vender lo que ha hecho y proyectar ilusión para los años venideros. Si en el 2008 generó un “movement” lleno de esperanza, a día de hoy sabe que no ha cumplido todas las expectativas. La economía todavía está débil, el nivel de paro es del 8,5% (allí esto se considera ya excesivo), la sombra de una nueva recesión sigue acechando amenazante y el electorado no atisba signos excesivos de mejora.

Ahora bien, si alguien puede desafiar a los malos augurios y remontar situaciones que parecen imposibles, desde luego, es él.

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Archivado bajo comunicación, Hablar mejor en público, Lecciones del Ala Oeste de la Casa Blanca, liderazgo

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