Obama contraataca

No lo tendrá del todo fácil, es cierto. Pero ganará. Al fin y al cabo, nadie domina mejor que él el arte de las campañas. Y nadie parece controlar mejor la estrategia que su equipo de brillantes asesores. Para prueba, esta última semana. Y es que en los últimos días Obama ha demostrado que, sea quien sea finalmente su rival, no teme la batalla y está dispuesto a emplear toda la artillería para repetir en el cargo. Además, los Republicanos parecen empeñados en regalarle oportunidades. Y él está dispuesto a aprovecharlas. Las claves de esta semana:

1. El ultraconservador Rush Limbaugh le ha puesto en bandeja millones de votos. En un programa de radio, el candidato republicano Limbaugh se despachaba a gusto contra las personas que están a favor del aborto e incluso, en plena euforia de adrenalina, acusaba a una estudiante de Georgetown, Sandra Fluke, de ser una “prostituta” por defender que los seguros sanitarios incluyesen la cobertura de medidas contraceptivas. Inmediatamente destacados miembros del Partido Republicano salieron a contradecirle y dejar claro que el comentario, no sólo era “insultante”, sino que no reflejaba el sentimiento del partido. Pero el daño estaba hecho. Las mujeres son un target de votantes sumamente importante. De hecho, en el año 2008, representaron el 53% total de votos (y se decantaron claramente por Obama). Ahora mismo, si tomamos tan solo al grupo de mujeres que se consideran políticamente independientes, comprobamos que el 53% ven favorablemente a Obama, mientras que sólo el 25% tiene una buena opinión de Romney. Si quieren ganar, los Republicanos tienen que ganarse el voto de las mujeres y, desde luego, con exabruptos zafios como el propinado por Limbaugh esta semana no ayudan demasiado a conseguirlo.

Por cierto, Obama se apresuró a llamar por teléfono a Sandra Fluke y ofrecerle todo su apoyo.  Y no dudó en salir a la palestra y a hablar de los derechos de las mujeres.

2. Obama sabe a quien defender y a quien atacar. Y cómo hacerlo. Mientras los republicanos se esfuerzan por atacarse sin piedad los unos a los otros (el tono negativo es la norma y los anuncios televisivos son puro insulto), Obama se está centrando en quien realmente importa: los ciudadanos. El martes, mientras los republicanos se batían en duelo en Michigan, Obama se dirigía a una asociación de trabajadores del automóvil para recordarles los éxitos que ha conseguido su Administración en materia económica. Después, dirigió su ira hacia las compañías petrolíferas y ahora se está centrando en atacar a todos los grupos conservadores que están sufragando los gastos del Tea Party.

Puede que la gente no esté del todo convencida de sus logros como Presidente, pero esta semana ha quedado claro que Obama se ha esforzado al máximo y que, si no ha conseguido más, es por que otros (los republicanos) no le han dejado hacerlo.

Esta semana, Obama ha vuelto a ser Obama.

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Archivado bajo comunicación, Hablar mejor en público, Lecciones del Ala Oeste de la Casa Blanca, liderazgo

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