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Un triunfo histórico que puede acabar en derrota electoral

Al conocer la noticia, Obama se ha puesto eufórico. Algunos de sus asesores, sin embargo, se han llevado las manos a la cabeza. Y no precisamente para expresar su alborozo y júbilo al conocer que la Corte Suprema de los Estados Unidos declaraba que la reforma sanitaria que aprobó el Presidente hace ya dos años es constitucional. Más bien, todo lo contrario.

A pesar de la incongruencia, todos tenían motivos para justificar sus estados de ánimo.

El hombre que ha hecho historia

El Presidente Obama tenía motivos de sobra para dar saltos de alegría. Y no ha ocultado ni un ápice su satisfacción y orgullo cuando, minutos después de conocerse la noticia, ha comparecido ante los medios. con una flamante sonrisa ha sentenciado que “lo de hoy es una victoria para todas las personas de este país”.

Desde luego, mirando los datos, es un triunfo histórico.

Estados Unidos es el país que más gasta en sanidad de todo el mundo. Cada año se gasta 2,6 trillones de dólares (8.402 $ por persona), lo que representa el 17,9% de toda la economía americana.

♦ Ahora bien, tiene uno de los sistemas sanitarios más ineficientes de entre los países desarrollados: de los 34 miembros de la OCDE, es el número 31 en cobertura sanitaria a la población. Porque, de los más de 310 millones de estadounidenses, 50 siguen sin tener seguro médico. 

 Esto es más que una fría estadística. Se calcula que 45.000 estadounidenses mueren cada año por no tener un seguro médico. 

La reforma sanitaria de Obama (el “Obamacare”), que fue aprovada por el Presidente el 23 de marzo del 2010 después de una de las batallas políticas más encarnizadas que se recuerdan, tampoco es que fuera la panacea. Pero suponía un paso adelante muy importante: preveía ampliar la cobertura sanitaria a 30 millones de personas (20 millones seguirían sin). ¿Cómo? La ley establece la creación de una especie de “aseguradoras público-privadas” donde las familias con rentas de hasta 90.000$ al año podrán adquirir seguros a precios subvencionados por el gobierno. Además, todas las familias con rentas inferiores a 30.000$ (el 133% del umbral de pobreza en EUA) pasarán a beneficiarse del “Medicaid”.

Los avances no se detienen ahí. El “Obamacare” pone fin a prácticas injustas por parte de las aseguradoras privadas. Por ejemplo, en estos momentos, muchas aseguradoras se niegan a cubrir a mujeres que hayan tenido una cesárea o que hayan sido víctimas de la violencia de género. Por no decir que es una práctica común que las mujeres paguen más por sus seguros que los hombres simplemente por el hecho biológico de ser mujeres (hasta un 150% más). Todo esto será prohibido, y con toda la razón del mundo, cuando la ley entre completamente en vigor en el 2014 (de momento sólo se están aplicando algunas cláusulas).

La reelección en juego

Si la Ley de la Reforma Sanitaria supone un paso adelante, ¿por qué algunos asesores de Obama están tan preocupados?

Bien, la razón principal es que la ley incluye los denominados “individual mandates”. La mayoría de los estadounidenses están “obligados” a adquirir un seguro médico de aquí al 2014. Si no lo hacen, tendrán que pagar una sanción. En el 2014, la sanción será de 95 $ o el 1% de los ingresos (cualquiera que sea mayor). En el 2016, será de 695$ o el 2,5% de los ingresos. Los inmigrantes ilegales, los más pobres, los indios americanos, algunos grupos religiosos y los presos estarán exentos de pagar esta “multa”.

La constitucionalidad o no de estos “individual mandates”, de hecho, era hoy uno de los grandes puntos en juego. Los republicanos llevan dos años bramando que son “impuestos” y que “limitan la libertad” de las personas, al no dejarles decidir libremente. Pero hoy la Corte Suprema (por 5 votos a favor y 4 en contra) ha dicho que, política aparte, sí son constitucionales.

Más allá de las implicaciones prácticas que estos “mandates” tendrán, la batalla política está servida. Y las posibilidades de que Obama sea reelegido están en juego. Según una encuesta de Ipsos para Reuters hecha pública el domingo, el 61% de los estadounidenses se oponen a ellos y tan sólo el 39% están a favor. 

Pero, lo que es peor (para Obama): muchos estadounidenses remiten su aprobación de la ley en su conjunto a este punto específico. Porque, de hecho, parece ser que es uno de los pocos aspectos de la ley que conocen.

Diferentes encuestas ofrecen un panorama desolador para los que confiaban hoy que la aprobación de constitucionalidad de la ley supondría un salto adelante en las posibilidades de Obama de ser reelegido:

 Cuando la ley fue inicialmente aprobada (en el 2010), el 60% de los estadounidenses se mostraban contrarios a ella. La gran mayoría era porque la consideraban “poco ambiciosa”. Hay que apuntar, no obstante, que el 52% reconocían en aquel momento que “no tenían suficiente información sobre cómo la ley les iba a afectar”.

♦ A día de hoy, esta tendencia de opinión se mantiene intacta. Aunque una aplastante mayoría (más del 80%) reconoce estar totalmente a favor de poner fin a las prácticas discriminatorias de las aseguradoras, y aprueban otras medidas concretas contempladas en la ley el 56% de los norteamericanos siegue en contra de la reforma sanitaria.

 Lo más preocupante para Obama: el 73% de los que se consideran políticamente “independientes” (y que tienen la llave de las elecciones) también se oponen al Obamacare. La mitad porque consideran que atenta contra la libertad de las empresas; la otra mitad considera que la ley no servirá para atajar el problema de la sanidad y que sus propuestas se han quedado excesivamente cortas.

Los asesores de Obama tenían razón al llevarse las manos a la cabeza.

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La guerra de los sesenta segundos (y los mil millones de dólares)

El martes Mitt Romney consiguió (ahora sí, definitivamente) la nominación republicana para luchar por la Casa Blanca. Bien, ya tenemos rival oficial de Obama, y desde luego las cosas, de momento, no pintan del todo bien para el Presidente. Según diversas informaciones del Washington Post:

♦La semana pasada, Gallup daba un empate entre Obama y Romney. Ambos conseguirían el 46% de votos en estos momentos.

♦Aún peor: según una encuesta hoy de NBC News/Marist, ambos están empatados en tres estados clave: Iowa, Colorado y Nevada. Recordemos que Obama consiguió estos tres estados en el 2008 (aunque, todo hay que decirlo, George W. Bush también los consiguió en el 2004). Dato interesante de la encuesta: los entrevistados consideran que “lo peor de la crisis económica ya ha pasado”, pero cree que el país sigue yendo por el mal camino y se observa una ligera ventaja de Romney en temas económicos.

♦Más malas noticias: la semana pasada, otra encuesta de Marist tan sólo otorgaba una ligerísima ventaja a Obama en otros tres estados también claves: Florida, Ohio y Virginia.

Su rival, desde luego, no se lo va a poner fácil a Obama. Además, como bien decía Winston Churchill, “hay que distinguir entre los rivales y los enemigos”. Y el enemigo más peligroso a día de hoy del Presidente no está haciendo mítines, ni saliendo en la televisión, ni acaba de ganar la nominación republicana.

De hecho, es publicista y se llama Larry McCarthy. A su haber: fue el cerebro del spot sobre Willie Horton que encumbró a Bush padre en 1988. El Sr. McCarthy ha unido sus fuerzas con Karl Rove, el genial estratega republicano que orquestó las victorias de George W. Bush y que todavía a día de hoy, mal que nos pese, es una de las mentes más brillantes que hay en el tablero de juego político norteamericano.

Sin duda conforman el “dream team” de los asesores de campaña y, por ende, la pesadilla más temida por el equipo rival. Su gran fuerza: son auténticos genios de la comunicación política. Verdaderos titanes. Nada de groserías altisonantes si no vienen a cuento, ni mucho menos gritos histéricos o comentarios zafios. Su método es más sibilino, pero mucho más letal. Se trata de clavar una pequeña y aparentemente inocua, aunque mortal, aguja directamente en la yugular. Vaya, que más que vociferar arengas radicales, estos dos son capaces de administrar cicuta con una sonrisa.

Sus otras dos grandes bazas (sobre todo de Rove): en estrategia es buenísimo y en captación de fondos, aún mejor. No hay dato, por nimio que parezca, que se le escape. Escudriña encuestas con ojo avizor y, en donde otros no ven más que cifras inconexas, él sabe destilar información y construir hojas de ruta exitosas. Tanto se fía de la investigación que ni una sola palabra se puede escribir de un script sin que se haya antes diseccionado a la perfección la psique de los votantes potenciales. Que siempre hay demasiado en juego y nada puede fallar.

El problema para Obama (por añadir otro), es que Rove y McCarthy vienen con las pilas cargadas y las alforjas llenas y no han titubeado un solo segundo a la hora de destinar la astronómica cifra de mil millones de dólares para destronar a Obama. (Puntualizo: mil millones sólo en publicidad).

El miércoles pasado días se lanzó un primer “media blitz” en 10 estados clave con un anuncio más que interesante: “Basketball”. El anuncio en sí y su lanzamiento costaron 25 millones de dólares.

Que Obama es un político que despierta simpatías es algo de sobras conocido (cae bien incluso a muchos republicanos). Por tanto, atacarle por el mero hecho de atacarle podría resultar contraproducente para los republicanos, porque podría desencadenar un sentimiento de solidaridad hacia el Presidente. Además, no hay que hacer ningún sondeo de opinión para saber que los norteamericanos están más que hartos del tono excesivamente negativo que está presidiendo esta campaña.

Ahora bien, los republicanos tenían que echarle en cara al Presidente muchos (supuestos) errores de su administración para que la opinión pública se centrara en que “Obama no ha estado a la altura de todas las expectativas que generó y, por tanto, me ha decepcionado” en vez de pivotar entorno a la frase “Mitt Romney no me gusta”.

 

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Obama busca slogan mientras las cosas se le complican

Tal y como el periodista Donovan Slack, de Politico, había comentado hace unos días, el equipo de Obama estaba teniendo bastantes problemas para encontrar un eslogan para la campaña.

Y es que, después del electrizante “Change We Can Believe In” (y el omnipresente “Yes We Can”)  que consiguieron movilizarnos y entusiasmarnos en el 2008, sin duda resulta más que difícil dar de nuevo con otra gran frase breve, directa, fácil de recordar y con un mensaje poderoso. Se han probado hasta la fecha diferentes frases, algunas con más fortuna que otras, pero todas descartadas ya:Winning the future”, “We can’t wait”, “An America Built to Last”, “An Economy Built to Last”, “A Fair Shot”.  Ninguna acaba de funcionar del todo, básicamente porque ninguna condensa todo lo que Obama representa, ha hecho y puede seguir aportando. Además,  ninguna de estas frases tiene fuerza simbólica porque todas remiten al pasado, son frases  a la defensiva y no sirven de “call to action”. Vaya, que no te animan a ir a votar, mucho menos te incitan a implicarte en la campaña.

El tema en sí preocupa porque este sábado comienza oficialmente la campaña de Obama (sí, en serio, hasta ahora sólo era un calentamiento). El sábado el Presidente dará dos mítines (uno en Ohio y otro en Virginia) y se supone que ya se debería tener una frase que explique qué se ha hecho, qué se hará de cara al futuro y que consiga ilusionar de nuevo.

Parece que el escogido finalmente será: “Forward” (hacia delante). Los pros: es sencillo, contundente y aporta un punto de optimismo. Demuestra que con Obama, y pese a los obstáculos, el país ha avanzado. La contra: es excesivamente ambiguo y puede ser utilizado en su contra. Además, mucha gente seguramente no lo percibirá como creíble. A mí, personalmente, no me acaba de gustar.

Quizás con la intención de dar contenido sustantivo a un concepto tan genérico como “hacia delante” es, el equipo de Obama lanzó el lunes 30 de marzo un vídeo online de 7 minutos de duración donde da cuenta de todos los retos ingentes con los que se encontró el Presidente al tomar posesión y explica cómo, con tesón y determinación, ha lanzado iniciativas valientes para ayudar a quienes peor lo están pasando. Todo ello, claro está, mientras el Congreso norteamericano (capitaneado por los republicanos) tan sólo boicoteaba por activa y por pasiva cada una de sus propuestas y se aferraba por defender a ultranza, y le costase al país lo que le costase, los derechos de los más poderosos.

El vídeo sigue la línea argumental que ya vimos en “The Road We’ve Travelled”, el magnífico documental de 15 minutos sobre la administración Obama que se lanzó hace un par de meses, pero no tiene, ni por asomo, su fuerza ni vitalidad. Es cierto que centra bien los mensajes y es también cierto que comienza tensionando al espectador, pero pronto entra en un ritmo aburrido y previsible. Los siete minutos, de hecho, se hacen muy largos (dudo que haya mucha gente que llegue al final).

¿Cómo han respondido los republicanos?

La verdad es que parece que los republicanos han decidido aprovechar el slogan demócrata a su favor. Así, inmediatamente después de que el vídeo “Forward” se colgase en Internet, el RNC (Comité Nacional Republicano) creaba un hashtag en Twitter (#Forward) que pronto se convirtió en Trending Topic en Estados Unidos. Obviamente, aquí más que cantar las alabanzas de Obama, se desmontan con tono irónico todos los supuestos logros del Presidente. Uno de los más retwiteados:

“Under Obama’s budget, Americans can look #FORWARD to $1,9 trillion in higher taxes”.

 

Ahí es nada. Por si no fuera poco, los republicanos han colgado un vídeo en YouTube demostrando que, con Obama, más que hacia adelante (forward) el país, según ellos, va hacia atrás (backward):

Por su parte, el candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, no tardó en colgar un vídeo titulado “Broken Promises” en donde, en tan sólo un minuto, criticaba sin piedad todos los avances logrados por Obama.

¿Servirá todos estos esfuerzos para decantar la balanza electoral?

El camino de Obama a la reelección va a ser más difícil de lo que cabría esperar. Es cierto que el nivel de aprobación del Presidente ha resurgido poco a poco en los últimos meses. Si en verano se situaba en un peligroso 41%, ahora está en el 47%. Es, de hecho, el nivel más alto desde el mayo del año pasado, cuando se anunció la muerte de Bin Laden (entonces llegó al 50%).

Ahora bien, este avance en su popularidad no se está traduciendo en un avance en las encuestas de intención de voto. De hecho, a mediados de abril y según una encuesta de CBS News/New York Times, Mitt Romney y Obama estan empatados en intención de voto (ambos recibían el 46% de apoyo entre los votantes registrados). Esto supone un pequeño (y preocupante) cambio de tendencia, ya que las encuestas de marzo situaban a Obama ligeramente por delante (47% de apoyo frente al 44% recabado por Romney).

Hoy empieza, de verdad, la campaña. Habrá que ver cómo evoluciona.

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El arte de (re)vender a un político

Obama acaricia a su perro, Bo, en la caravana presidencial. La imagen fue difundida con el texto: "Así es como un auténtico amante de los animales trata a los perros". Mitt Romney había sido fotografiado llevando a su perro enjaulado encima del capó de su coche.

No hay margen para la improvisación. Eso es lo que me quedó más claro en los días que pasé en la campaña de Obama en el 2008 (por cierto, noticia: este año vuelvo a colaborar). En campaña, nada se debe dejar al azar. Todo hay que tenerlo bajo control. Hay margen de error, por supuesto, pero se intenta que todo esté estudiado, calculado, sopesado, valorado y diseccionado al milímetro. Qué se va a decir, cómo se va a decir, dónde se colocarán las cámaras y el teleprompter, qué ropa se debe llevar y a que target de votantes queremos convencer. Pura estrategia, puro análisis. 

No lo digo en tono de crítica, sino con toda mi admiración. Porque el grado de profesionalidad, entrega y rigor de los equipos de campaña presidencial en Estados Unidos es digo de encomio y de alago.

Además, a pesar de la extrema meticulosidad, todo parece que fluya espontáneamente. Sobre todo en cuanto a imagen de los políticos se refiere. Así como aquí hay algunos políticos que improvisan bastante pero que, al final, parecen forzados y encorsetados, allí sucede lo contrario: se sigue a rajatabla un guión perfectamente orquestado, pero el resultado, con excepciones puntuales, suele ser de una naturalidad sorprendente.

Obama habla con un niño en Evansville, Indiana.

Ésta es la clave: para parecer natural y espontáneo, todo ha de ser cuidadosamente estudiado. Que. al fin y al cabo, aquí de lo que se trata es de ser profesionales.

Otra gran lección que aprendí: no se trata de parecer quien no eres, ni de ofrecer una imagen falsa, prefabricada a base de encuestas. Se trata, en realidad, de estudiar cuidadosamente todos tus puntos fuertes y tus debilidades. Saber qué debes promocionar y qué debes mejorar. Parece sencillo, ¿verdad? No lo es en absoluto. Hay que tener una gran disciplina y grandes dosis de humildad para conseguirlo de verdad y aceptar consejos sobre qué mejorar.

Obama recuerda que es humano

Estos días precisamente Obama está en pleno ejercicio mediático para recordar a los votantes una de sus principales potencialidades electorales: que es un hombre, en el fondo, normal, con una historia vital y unos valores personales en los que se pueden ver reflejados sus conciudadanos. Una persona humana que dista mucho de la imagen elitista que los republicanos se esfuerzan en proyectar sobre él. Un hombre cálido y cercano criado lejos de la opulencia de la que siempre ha disfrutado el que, con toda seguridad, será su rival: Mitt Romney.

De acuerdo, Obama vive ahora en la Casa Blanca y se desplaza en el “Air Force One”, pero ello no significa que se haya olvidado de sus raíces. Ni quiere decir que de vez en cuando no haga cosas que hacemos el resto de los mortales. Más concretamente, lo que hacen los votantes medios o, rizando el rizo, los votantes masculinos de rentas medias, ese target que casualmente suele decantarse  por los Republicanos. 

El Presidente se decanta por la Universidad de Carolina del Norte como su favorita para ganar la liga universitaria de baloncesto. Carolina del Norte es un estado clave para su reelección.

Por ejemplo, al Presidente, com a la gran mayoría de los norteamericanos, le gusta el baloncesto. Bien, explotemos esa faceta “humana”. Obama hizo hace una semana su particular porra sobre la liga universitaria de baloncesto. Comentó la situación de los diferentes equipos, se permitió alguna que otra broma y, al final, dio que ganaría la Universidad de Carolina del Norte (por cierto, un estado clave para las presidenciales, ¿será casualidad?) Además, ha hecho declaraciones sobre la nueva estrella de los Nicks, Jeremy Lin.

Obama le explica al Primer Ministro británico, David Cameron, cómo funciona el baloncesto.

Lo que más atención mediática ha recabado: se zampó un típico hot dog mientras veía el partido entre el Western Kentucky y Mississippi Valley State en Dayton, Ohio. El hecho de que a su lado estuviera sentado el Primer Ministro de Inglaterra, David Cameron, quedó hasta campechano (al fin y al cabo, ¿quién no acude regularme a ver el baloncesto acompañado de dignatarios internacionales?). Por cierto, Cameron, que no tenía ni idea de baloncesto, reconoció que el deporte le había resultado “rápido y activo” y prometió enseñar a Obama a jugar a cricket.

Obama celebra St. Patrick's Day bebiendo una Guiness.

Otro paso más: ¿quién ha dicho que no le gustaría tomarse una cerveza con el Presidente? Ahí estaba Obama celebrando St. Patrick’s Day en un bar de Washington tomándose la preceptiva cerveza. Y ahí estaba también el Presidente, hace ya unos cuantos días, entonando canciones en compañía de Buddy Guy y BB King en la mismísima Casa Blanca.

Además, teniendo en cuenta las fotografías en donde el pobre perro de los Romney, Seamus, era transportado en su jaula en el capó del coche familiar, los del equipo de Obama no han dudado ni un instante en distribuir instantáneas del Presidente acariciando a su perro, Bo, y dejando claro que él sí sabe tratar con ternura a los animales. Hasta han creado un grupo de apoyo llamado “Amantes de las mascotas por Obama”. Ahí es nada.

Michelle Obama compra en el supermercado

De acuerdo, los de la campaña de Obama (todavía) no se han atrevido a llevar al Presidente a un supermercado (recordemos que Bush Sr. sí lo hizo y compró un par de calcetines). Pero, ¿por qué no acudir a la Primera Dama? Michelle Obama se enfundó en un look “casual” y, con gafas de sol y una gorra de béisbol, fue a comprar a la cadena de supermercados Target. Una fotografía de ella llevando personalmente las bolsas de plástico de la compra casualmente fue captada y colgada en Internet. Por si alguien no conocía el episodio, Michelle Obama apareció hace un par de días en televisión, en el programa de humor de David Letterman, y explicó su experencia.

En los próximos días, podemos esperar mucho más.

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El Sur está que arde

Todo auguraba que Mitt Romney no tendría hoy un buen día. De hecho, tampoco un buen mes. Y es que en marzo las primarias se centran en los “muy conservadores” estados del Sur, el gran granero de votos de los Republicanos y la pesadilla particular de Romney. Hoy votan Mississippi y Alabama. En los próximos días les tocará el turno a Louisiana y Missouri.

Para que nos hagamos una idea del tipo de votantes hoy: en Alabama, el 60% de la población no cree en la teoría de la evolución (es decir, creen que Dios creó al hombre y que todo eso del “Big Ben” y el “Astralopithecus” es una patraña); en Mississippi, el porcentaje es incluso mayor, del 66%.

El propio Romney reconoció ayer que es prácticamente imposible para él ganar en algún estado del Sur. Y de hecho, tan solo ha hecho un par de apariciones en ambos estados en los últimos días. Ahora bien, ¿y si los augurios no se cumplen? ¿Y si Romney hoy nos da la gran sorpresa? Es cierto que lo tiene muy difícil para ganar, pero simplemente conseguir un porcentaje de votos “digno” serviría para desafiar todas las expectativas, desterrar dudas sobre su candidatura y consolidarse como líder en la carrera por la nominación.

Romney se ha dejado muchísimo dinero en estos dos estados. Según “The Guardian”, se ha gastado aquí tan sólo en publicidad 2,5 millones de dólares (mientras que Newt Gingrich y Rick Santorum juntos tan sólo se han gastado 1,3 millones de dólares).

Ahora bien, parece que el esfuerzo ha valido la pena. Según una encuesta de ARG (que, por cierto, está clavando los resultados en estas primarias):

  • En Alabama: ganará Newt Gingrich con el 34% de los votos. Pero el segundo será… sí, Mitt Romney, con el 31% (ganado gracias a los demócratas e independientes que participan en las primarias republicanas). Rick Santorum se va a tener que conformar con el tercer puesto y el 24% de los votos.
  • En Mississippi: según esta encuesta, Mitt Romney ganará con el 34% de los votos. Newt Gingrich será el segundo con el 32% y Santorum volverá otra vez a quedar tercero con el 22%.

Si se cumple este pronóstico, Romney puede descorchar esta noche una buena botella de Don Perignon y brindar a gusto.

De momento, ya ha tenido un buen augurio: Romney hoy debe haber desayunado con una buena noticia (para él): según una encuesta del New York Times, el grado de aprobación del Presidente Obama ha descendido considerablemente (hace un mes era del 50%, ahora es del 41%).

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Esto empieza de verdad

Pistoletazo de salida a la campaña norteamericana. La semana que viene se colgará un documental en Internet de 17 minutos sobre la administración Obama. De momento, y para ir calentando motores, ya se ha publicado el trailer.

La campaña, no obstante, no se ha quedado ahí. Ayer mismo se publicaba un vídeo para recordar que hace cinco años, todo empezaba. Ahora, ha de continuar.

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Todas las claves del Super Martes

[Nota: sí, me he hecho una cuenta en Twitter. Así que espero poder conversar con vosotros aunque sea en 140 caracteres. Me podéis seguir en @anapoloalonso].

En total, hay 2.300 delegados. Para ganar la nominación republicana se necesitan 1.441 delegados y, de momento, todos los candidatos están muy lejos de esta cifra mágica. Hasta la fecha, once estados ya han votado y 345 delegados han sido repartidos entre los diferentes candidatos. Ahora bien, Mitt Romney, a pesar de estar por delante en la carrera, tan sólo atesora 180 delegados. Rick Santorum, el segundo, ostenta sólo 90 delegados; Newt Gingrich se queda con 29; Ron Paul, con 23; y, Jon Huntsman solo cuenta con 2 delegados.

Mañana, no obstante, todo puede cambiar.  Mañana es el Super Martes. Es decir, mañana votan 10 estados. O, dicho de otro modo, mañana están en juego 437 delegados. Demasiado en liza como para relajarse lo más mínimo. Aquí os dejo una mini-guía para seguir los resultados (consejo: no perdáis de vista a Ohio).

Georgia (76 delegados): es el estado natal del candidato ultraconservador Newt Gingrich. Si Gingrich no gana aquí mañana, todo se habrá acabado para él en esta campaña. No es de extrañar, pues, que Gingrich se haya pasado los últimos días haciendo campaña allí. Y el esfuerzo parece que le va a surgir efecto: las previsiones le auguran el 43% de los votos. El 27% irían para Romney.

Ohio (66 delegados): el estado donde todos los analistas van a tener la vista puesta. Después de haber perdido Michigan, Santorum necesita ganar Ohio para demostrar que sigue siendo un candidato con posibilidades y que le puede plantar cara a Romney. Además, Ohio es uno de los “swing states” más importantes en las generales (puede decantarse tanto por los demócratas como por los republicanos en las presidenciales), con lo que ganar allí mañana pude arrojar pistas sobre quién puede realmente plantarle cara a Obama. En teoría, Ohio debería ser más proclive a Santorum, ya que este Estado tiene una mayoría de población de clase media que está sufriendo mucho por la crisis económica (Romney se mueve mejor entre los votantes más afluentes). Ahora bien,  de momento Romney y Santorum están empatados.

Tennessee (58 delegados): Romney ha pegado en este Estado una remontada espectacular. Si hace tan sólo unos días parecía que Rick Santorum iba a ser el claro ganador, ahora Romney le saca una ventaja de cuatro puntos en las encuestas. Tennessee, en principio, no debería ser  favorable a Romney. Es uno de los Estados más religiosos del país (siete de cada diez personas acuden cada semana a misa). Así que, si realmente gana aquí (Santorum parecería en principio una opción más factible a los votantes), Romney habrá ganado mucho más que un puñado de delegados: habrá ganado credibilidad y fortaleza como candidato. 

Virginia (46 delegados): Todavía hay muchos indecisos, aunque parece que podrían inclinarse por Romney.

Oklahoma (43 delegados): Uno de los Estados más republicanos. Aquí Rick Santorum parece no tener rival, aunque Romney le ha arañado unos cuantos votos en los últimos días. Las encuestas conceden a Santorum el 39% de los votos y a Romney, el 28%.

Massachussets (41 delegados): el estado natal de Mitt Romney y el que le otorgará seguramente una gran alegría: el 64% de los votos, según estimaciones. Santorum de momento solo recaba el 21% de los votos.

Idaho (32 delegados): no hay encuestas, pero parece que Romney se llevará la gran mayoría de los delegados. Al fin y al cabo, Idaho tiene la mayor población de mormones del país, sólo por detrás de Utah (Romney es mormón). Ahora bien, Ron Paul le está plantando cara en este estado. Se ha gastado muchos millones en publicidad y no ha dudado en atacar duramente a Romney. Veremos qué pasa finalmente.

North Dakota (28 delegados): en principio debería ser un Estado para Ron Paul y la verdad es que Paul ha recaudado allí más dinero que sus rivales. Ahora bien, el New York Times aventura un empate entre Santorum y Romney.

Alaska (27 delegados): Mitt Romney ganó aquí en el 2008 pero Ron Paul ahora parece ir en cabeza.

Vermont (17 delegados): las pocas encuestas que hay muestran una cierta ventaja para Romney, aunque el Estado tiene características sociodemográficas que le harían más proclive a Santorum: es de población mayoritariamente rural y de rentas bajas. Ahora bien, Vermont no es socialmente conservadora, con lo que las posiciones ultraconservadoras de Santorum no deben ser excesivamente bien recibidas.

Mañana va a ser un día de lo más interesante.

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Obama contraataca

No lo tendrá del todo fácil, es cierto. Pero ganará. Al fin y al cabo, nadie domina mejor que él el arte de las campañas. Y nadie parece controlar mejor la estrategia que su equipo de brillantes asesores. Para prueba, esta última semana. Y es que en los últimos días Obama ha demostrado que, sea quien sea finalmente su rival, no teme la batalla y está dispuesto a emplear toda la artillería para repetir en el cargo. Además, los Republicanos parecen empeñados en regalarle oportunidades. Y él está dispuesto a aprovecharlas. Las claves de esta semana:

1. El ultraconservador Rush Limbaugh le ha puesto en bandeja millones de votos. En un programa de radio, el candidato republicano Limbaugh se despachaba a gusto contra las personas que están a favor del aborto e incluso, en plena euforia de adrenalina, acusaba a una estudiante de Georgetown, Sandra Fluke, de ser una “prostituta” por defender que los seguros sanitarios incluyesen la cobertura de medidas contraceptivas. Inmediatamente destacados miembros del Partido Republicano salieron a contradecirle y dejar claro que el comentario, no sólo era “insultante”, sino que no reflejaba el sentimiento del partido. Pero el daño estaba hecho. Las mujeres son un target de votantes sumamente importante. De hecho, en el año 2008, representaron el 53% total de votos (y se decantaron claramente por Obama). Ahora mismo, si tomamos tan solo al grupo de mujeres que se consideran políticamente independientes, comprobamos que el 53% ven favorablemente a Obama, mientras que sólo el 25% tiene una buena opinión de Romney. Si quieren ganar, los Republicanos tienen que ganarse el voto de las mujeres y, desde luego, con exabruptos zafios como el propinado por Limbaugh esta semana no ayudan demasiado a conseguirlo.

Por cierto, Obama se apresuró a llamar por teléfono a Sandra Fluke y ofrecerle todo su apoyo.  Y no dudó en salir a la palestra y a hablar de los derechos de las mujeres.

2. Obama sabe a quien defender y a quien atacar. Y cómo hacerlo. Mientras los republicanos se esfuerzan por atacarse sin piedad los unos a los otros (el tono negativo es la norma y los anuncios televisivos son puro insulto), Obama se está centrando en quien realmente importa: los ciudadanos. El martes, mientras los republicanos se batían en duelo en Michigan, Obama se dirigía a una asociación de trabajadores del automóvil para recordarles los éxitos que ha conseguido su Administración en materia económica. Después, dirigió su ira hacia las compañías petrolíferas y ahora se está centrando en atacar a todos los grupos conservadores que están sufragando los gastos del Tea Party.

Puede que la gente no esté del todo convencida de sus logros como Presidente, pero esta semana ha quedado claro que Obama se ha esforzado al máximo y que, si no ha conseguido más, es por que otros (los republicanos) no le han dejado hacerlo.

Esta semana, Obama ha vuelto a ser Obama.

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Primarias EUA: ¿Por qué hoy todo puede empezar de cero?

La semana que viene es el famoso “SuperMartes”, la gran cita de las primarias, pero hoy sin duda también es uno de los momentos decisión de la campaña a la nominación republicana. Y es que hoy vota Michigan (y también Arizona, aunque éstas parecen que están claramente a favor de Romney).

La expectación es máxima, dada cuenta de que si hoy Mitt Romney gana en Michigan (su estado natal, por cierto), será prácticamente invencible. Ahora bien, si pierde, lo tendrá francamente difícil para seguir adelante. El campo republicano demostrará que todavía está demasiado abierto, que los votantes no tienen nada claro qué tipo de candidato quieren exactamente, que Romney no acaba de convencer y, en consecuencia, que cualquier contendiente un poco avispado (el ultraconservador Rick Santorum, por ejemplo) podría ganar “momentum” y dar la gran sorpresa de este año electoral.

¿Puede hoy ganar Romney en Michigan? Todas las encuestas predicen que, en el mejor de los casos, sería una victoria muy ajustada. El New York Times dice que en estos momentos Romney y Santorum están empatados y hay quien, como el instituto de “Public Policy Polling”, se aventura a revelar que Santorum está cinco puntos por delante.

Es decir, el recuento va a ser más que interesante

El enemigo de Mitt Romney se llama Mitt Romney

Romney se ha presentado desde el principio como el “candidato invencible” y ha basado toda su estrategia de campaña en demostrar que no tiene rival. El problema es que sí tiene rivales, y que éstos han demostrado más capacidad estratégica y de movilización de lo que habría cabido esperar. Rick Santorum, por ejemplo, le ha arrebatado hasta tres estados que tendría que haber ganado con relativa facilidad (Colorado, Minnesota y Missouri), le puso contra las cuerdas en Iowa y ahora puede que le quite incluso Michigan.

De hecho, si tomamos tan sólo a los votantes independientes, nos llevamos una sorpresa: Obama sigue siendo el favorito y Rick Santorum aventaja a Romney. Es decir, el argumento de la “inevitabilidad” de la victoria de Romney se resquebraja.

¿Qué está pasando?

La “culpa” de que estemos en tal encrucijada, no les quede la menor duda, es del propio Romney. Desde el principio de la contienda está arrastrando un déficit de credibilidad que su equipo no está atajando como debiera. Hoy todavía son muchos los que albergan serias dudas sobre la capacidad de Romney de ganar en Noviembre frente a Obama. Para muchos, no es suficientemente conservador; para otros, sencillamente, no es de fiar. Para la gran mayoría, es una persona que no despierta pasiones. Es más, ni siquiera lo ven como un tipo auténtico.

Entre los votantes que se consideran “muy conservadores”, el panorama es aún más desolador. De hecho, según el Washington Post, sólo el 38% de ellos tiene una imagen favorable del candidato republicano. La clave, sin duda serán los conservadores moderados y los independientes. Aquí Romney ha avanzado algo, es cierto, si bien todavía la mitad de ellos no le mira con buenos ojos.

Hay otro problema en ciernes. El equipo de Romney se esfuerza por parecer una máquina perfectamente engrasada y a pleno rendimiento. Y es cierto que funcionan con disciplina y eficiencia, hasta el punto de que su gusto por la meticulosidad y su obsesión por controlarlo todo se han hecho famosas (de hecho, hasta el tamaño de las banderas norteamericanas en los actos se controla al milímetro). Ahora bien, esta perfección prusiana ha acarreado problemas.

En primer lugar, han hecho que Romney parezca aún más distante. Las conversaciones con las prensa son escasas, por no decir inexistentes. De hecho, tan solo ayer el candidato se dignó a dirigir una palabra a los medios (después de tres semanas sin conversar con ellos directamente). Además, los eventos no fomentan la interrelación con los votantes. Si en New Hampshire Romney parecía cómodo en el formato de “town hall”, contestando preguntas que le lanzaba la audiencia, ahora todo se resume a mítines donde el candidato cada vez acorta más sus intervenciones y no se sale, ni por asomo, del guión.

Además, la supuesta perfección de la que hace gala el equipo a veces brilla por su ausencia. Este viernes, en un evento en Detroit para hablar sobre economía, cometieron un retundo error. El escenario escogido era un auditorio donde caben 65.000 personas. La cantidad de gente que realmente acudió: 1.200, y la mitad de ellos eran periodistas. Desangelado era quedarse corto. Y la palabra “fracaso” tan sólo empezaba a describir lo acontecido. Para un equipo supuestamente acostumbrado a tenerlo todo bajo control (controlan hasta donde se colocan las cámaras para que el enfoque siempre resulte con Romney rodeado de gente), debió ser un buen mazazo. Por no decir que la prensa, harta hasta cierto punto a tanto encorsetamiento y restricción, no dudó ni un segundo de vengarse y publicar suculentos análisis sobre cómo Romney hablaba a sillas vacías.

Tercer problema. Romney es una persona sumamente disciplinada, es cierto. Se ve que su capacidad para diseccionar problemas y para trazar estrategias es digna de encomio (no deja de ser un perfecto resultado de la educación en Harvard). Ahora bien, de ahí a saber escoger las palabras adecuadas hay un amplio trecho. Declaraciones esta semana sobre su riqueza y sobre la cantidad de coches que tiene su mujer (resulta que la Sra. Romney tiene dos Cadillacs) no es lo más apropiado para dirigirse a una audiencia que en su mayoría estaban sin trabajo y contemplan con consternación cómo sus posibilidades de futuro (no hablemos ya de la de sus hijos) se esfuman inexorablemente. La eficiencia prusiana se ve no ha tenido en ningún momento en cuenta el tema de la emotividad.

En fin, veremos hoy que pasa. De momento, la gente ya acude a votar.


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The State of the Union: Hoy es el gran día (Parte II)

Es para quitarse el sombrero. Lo que han hecho el equipo de la Casa Blanca alrededor del discurso del Estado de la Unión es, sin duda, de matrícula de honor. Uno de los mejores ejemplos de comunicación política que he visto en mucho tiempo y todo un recital de profesionalidad, eficiencia, rigurosidad, inteligencia y buen hacer. Así da gusto.

Para empezar, no sólo han centrado sus esfuerzos en redactar el discurso (que estoy segura que será muy bueno). Están dominando el “tempo” y generando expectación gracias a un vídeo online en donde el Presidente Obama desvela las principales líneas maestras de su intervención y anima a todos los espectadores a ver el “State of the Union” con conocidos, amigos y vecinos y generar así una conversación sobre los retos del país y cómo Obama puede dar respuesta a los problemas más acuciantes. El vídeo es, como ya nos vienen acostumbrando el equipo de la Casa Blanca, de una elegancia sublime: las frases cortas, los conceptos claros, la entonación perfecta, la iluminación tamizada, el atrezzo perfecto. La bandera norteamericana de fondo, perfectamente compensada con notas de color en la corbata de Obama y en el propio traje del Presidente, para que se note que está, pero no eclipse. Nada sobra. Nada falta. Visualmente impactante.

Ha habido más vídeos interesantes. Sin duda, uno de los mejores para “calentar el ambiente”, ha sido el que han realizado para dejar que veamos cómo ha preparado el discurso. Una joya, sin ninguna duda. Y una oportunidad única para que comprendamos la dificultad que implica ponerse a escribir un discurso de este tipo. Insisto: una joya.

Los buenos ejemplos no se detienen ahí. Se ha puesto en funcionamiento un apartado propio dentro de la web de la Casa Blanca para transmitir en directo el discurso, pero de forma “enhanced”, es decir, mejorada: junto a la imagen del Presidente se irán sucediendo gráficos e infográficos para sustentar los principales mensajes y dar más contundencia y legitimidad a las propuestas y argumentos. Ya lo hicieron el año pasado con el Estado de la Unión (os dejo el vídeo) y también cuando el Presidente Obama pronunció otro gran discurso, sobre economía y generación de empleo.

La página web, por cierto, es de gran calidad: sencilla de leer (de un vistazo captas los principales mensajes), sin cargar a la vista, pero completa, detallada y llena de posibilidades para interactuar con los ciudadanos norteamericanos. Se ha trabajado mucho este aspecto: el de hablar con la gente. De hecho, la página permite que cualquiera pueda dejar sus comentarios y también lanzar preguntas al Presidente.

Al mismo tiempo, la página web recoge un apartado sumamente interesante: todo lo que el Presidente se comprometió a hacer el año pasado en el “Estado de la Unión” del 2011 y cómo lo ha conseguido. Para reforzar la idea, además, se ha lanzado (¡cómo no!) un vídeo para repasar los principales logros del Presidente en los últimos doce meses.

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