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Elecciones presidenciales francesas: sorpresas en la cuenta atrás

Desde el inicio de la crisis del euro, los votantes europeos han castigado duramente en las urnas a los partidos en el poder. Ahora que tan sólo quedan tres semanas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales (previstas para el 22 de abril) la gran pregunta es: ¿Francia se sumará a esta tendencia o será una excepción?

Economía, economía y más economía

Es el tema que más preocupa a los franceses y el que centra la campaña. A pesar de que algunos comentaristas apuntaron que los desgraciados y execrables hechos de Toulouse darían más peso a los issues de seguridad e immigración, lo cierto es que las encuestas realizadas días después de la terrible masacre dieron cuenta de que estos hechos habían dolido profundamente a los franceses, pero que éstos seguían considerando que la economía debía centrar la campaña presidencial.

Porque, desde luego la economía del país galo pasa por momentos difíciles. El semanario británico “The Economist” se descolgó la semana pasada con un enjuicioso artículo (y una maravillosa portada emulando al icónico “Dejéneur sur l’herbe” de Manet) en donde no dejaba títere con cabeza y analizaba minuciosamente y con mirada crítica los retos actuales del país:

►► Radiografía de un país

Lo bueno:

  • Es cierto, Francia, a pesar de que las agencias de rating rebajaron su codiciado status de AAA a AA, sigue colocando su deuda a tipos de interés substancialmente más bajos que el resto de países mediterráneos (aunque más que Alemania, todo hay que decirlo).
  • Cuenta con una población bien formada y tiene empresas de prestigio a nivel internacional.
  • Sigue teniendo una ratio de productividad elevada, aunque en el año 2000, los costes laborales por hora en Francia eran un 8% menos que en Alemania y ahora son un 10% más.

Los retos:

  • Cito textualmente a “The Economist”: “Los fundamentos no son tan optimistas. Francia no ha cuadrado sus cuentas desde 1974. La deuda pública se sitúa en el 90% del PIB y sigue subiendo. El gasto público, del 56% del PIB, es uno de los mayores de Europa –incluso superior al de Suecia [la media de la OCDE es del 43,3%]”.
  • Los bancos no tienen suficiente capital.
  • La tasa de paro es la mayor que ha registrado el país desde finales de los noventa y no ha bajado del 7% en los últimos treinta años (ahora es del 10%, en Alemania es del 5,3%).
  • Las exportaciones se han estancado mientras en Alemania se han disparado.
  • Francia tiene ahora el mayor déficit por cuenta corriente en términos nominales de toda la zona euro.

Por si todo esto no fuera suficientemente malo, según The Economist, “Francia, con un crecimiento errático y si acometer reformas, puede que se encuentre dentro de poco en el centro de la próxima crisis del euro”.

¿Sorpresas contra todo pronóstico?

Dado el panorama económico, lo normal sería pensar que Nicolás Sarkozy no tiene ninguna posibilidad para revalidar su puesto. Ahora bien, las encuestas demuestran que quizás haya alguna sorpresa. Las elecciones presidenciales francesas se celebran en dos vueltas: la primera, prevista para el 22 de abril, donde participan todos los candidatos, y la segunda, el 6 de mayo, donde sólo concurren los dos candidatos más votados en la primera vuelta.

Pues bien, pese a lo que nos podríamos pensar, la primera vuelta está muy reñida y en estos momentos las encuestas hablan de un posible empate entre Sarkozy y François Hollande, incluso de una tímida ventaja del primero. En la segunda vuelta, sin embargo, Hollande todavía mantiene el liderazgo pero la distancia entre ambos se está acortando.

Sarkozy ha dado un salto histórico: a finales de febrero (unos días después de anunciar oficialmente y por televisión que se volvía a presentar), el actual Presidente parecía que no tenía ninguna posibilidad. Contaba con el 25% de intención de voto en la primera vuelta y el 41% en la segunda. Demasiado alejado del socialista Hollande como para soñar con una remontada. En esto, Sarkozy rompió moldes: en Francia los Presidentes que repiten en el cargo se benefician de una inmediata remontada en las encuestas después de anunciar que se vuelven a presentar (una de las pocas excepciones la protagonizó François Mitterrand en 1988). Al cabo de unos días, eso sí, las encuestas volvían a bajar.

Ahora bien, no tuvo un repunte inicial, pero en una suerte de revancha, Sarkozy ha dado el mayor salto en las encuestas en un mes que se recuerda: de febrero a marzo ganó 2,5 puntos (pasó del 25% al 27,5% de votos en la primera vuelta). Como explica Le Monde, “Ni Valéry Giscard d’Estaign en 1981, ni François Mitterrand en 1988, ni Jacques Chirac en 2002 registraron una subida tan pronunciada un mes después de anunciar su nueva candidatura”.

Eso sí, de confirmarse este resultado, aun siendo sumamente beneficioso para él, supondría un claro retroceso respecto a lo que obtuvo en las últimas presidenciales (2007): el 31,2% de los votos en la primera vuelta.

François Hollande pierde terreno. En febrero estaba en el 30% de intención de voto en la primera vuelta. Ahora está en el 28,5%. No es un mal resultado para los socialistas en perspectiva histórica (recordemos que en el 1981, Mitterrand obtuvo el 25,8% de los votos), pero sin duda marcan un claro retroceso respecto a las expectativas iniciales.

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Un día para la esperanza

Una niña acude a un mitin de Suu Kyi (Soe Than Win/AFP/Getty Images)

Sus esfuerzos, y los de todas las personas que la rodean, merecen nuestro aplauso y sincera admiración. Porque no podemos dudar que la vida de la Premio Nobel de la Paz birmana Aung San Suu Kyi ha sido un auténtico calvario en los últimos años. Y que la de sus seguidores no ha sido, ni mucho menos, más fácil.

Hija de Aung San, quien condujo el país a la independencia y está considerado como un héroe nacional, Suu Kyi ganó por una amplia mayoría las elecciones en su país en 1990. La Junta Militar que gobierna el país (el ejército dio un golpe de Estado en 1962) no aceptó los resultados de las urnas y confinó a “La Dama”, como la conocen en su país, a quince años de arresto domiciliario. Finalmente, en noviembre del 2010, después de unas elecciones muy criticadas en donde el propio régimen aceptaba la creación de un parlamento civil (formado, eso sí, en la práctica totalidad por ex generales de la Junta), Suu Kyi fue liberada de su condena.

Además, el régimen comenzó a dar signos de apertura que hicieron pensar que el proceso hacia una transición democrática estaba en marcha: se amnistiaron cientos de prisioneros políticos, se relajó la censura mediática (aunque no se eliminó) y se legalizaron los sindicatos.

Hoy se da un paso más.

Hoy se celebran en este país asiático elecciones en 45 circunscripciones electorales. El resultado, es cierto, no modificará un ápice la estructura de poder (el Parlamento tiene 650 escaños, el 80% de ellos ocupados por miembros del Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo, actualmente en el poder). Ahora bien, estas elecciones por sí mismas ya marcan un hito simplemente por celebrarse. Son un símbolo, un símbolo poderoso, de que algo está cambiando. El partido de Suu Kyi ha concurrido a estas elecciones y, por las informaciones que estamos recibiendo, puede que incluso la líder birmana ocupe un escaño en el Parlamento.

El sueño de ver una Birmania democrática está un poco más cerca de hacerse realidad.

Para celebrarlo, The Boston Globe ha seleccionado un conjunto de fotografías que una belleza extraordinaria que reflejan la realidad del país. Os dejo algunas:

Un pescador en el puerto de Yangon (STR/AFP/Getty Images)

Staff/Reuters

Soe Than Win/AFP/Getty Images

Staff/Reuters

Ye Aung Thu/AFP/Getty Images

 

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La euforia de la derrota

[Nota: Ayer este blog batió un récord de visitas. Unas 400 personas lo visitasteis. Hoy ya vamos por las 380. Os quiero dar las gracias a todos por seguir el blog. Os lo agradezco de veras]. 

Una vez concluido el escrutinio en Andalucía ayer se sucedieron dos imágenes sorprendentes. Javier Arenas (PP) sale al balcón – rostro abatido, puro gesto de desolación y al borde de las lágrimas – para decir que había ganado las elecciones. Minutos más tarde, Juan José Griñán (PSOE) comparece  delante de los medios –con una sonrisa enorme y rodeado de mujeres que no podían disimular su alegría- para reconocer que había perdido.

No, no es una incongruencia. Se llama instinto de supervivencia.  

EL PSOE andaluz ayer, y por primera vez en la historia democrática contemporánea, perdió las elecciones autonómicas. Pero gobernará gracias al apoyo de Izquierda Unida, la cual esta vez no optará por la “pinza extremeña” aunque tampoco creo que ofrecerá un cheque en blanco.

Griñán puede, desde luego, sonreír hasta que le duela la mandíbula. Porque, contra todo pronóstico y desafiando todos los augurios (incluidos los vertidos por su propio partido), se mantendrá en el cargo de Presidente de la Junta. Y, además, como todos los medios de comunicación se están esforzando en recordar, ha parado la ola arrolladora del PP en un momento en que ya nos creíamos que habría un maremoto azul sempiterno.

Ahora bien, una vez superada la descarga de adrenalina de los primeros minutos, debemos reconocer que la situación real no da pie a tantas alegrías socialistas como se podría pensar.

1. Lo que sucedió ayer, a mi juicio, fue el resultado de un espejismo. Es cierto: todas las encuestas vaticinaban una contundente y cómoda victoria por mayoría absoluta del PP ayer en Andalucía. Tan sólo la del CIS dejó entrever que quizás no iba a ser tan holgada y sencilla de conseguir como todos presagiaban. Pero nadie pareció hacerle demasiado caso.

Es también cierto: el PP se sentía muy fuerte después de haber arrasado en las municipales y en las generales. En mayo del 2011, cuando se celebraron en toda España las elecciones municipales, el PP consiguió en Andalucía 300.000 votos más que los socialistas (1.603.746 votos en total; el PSOE obtuvo 1.312.844). Meses más tarde, en ocasión de las Elecciones Generales, el PP volvió a arrasar, sacándole 9 puntos de ventaja al PSOE y superándole por 400.000 votos (el PP consiguió entonces 1.982.000 votos). ¿Por qué no iba a continuar la tendencia también en las autonómicas? El PP se creyó su propio sueño de conseguir la Junta de Andalucía por mayoría absoluta. La imagen de un PSOE hundido, el 31% de paro (el paro juvenil roza el 50%), los escándalos de corrupción sobre la gestión de los ERE…Desde luego, era ahora o (quizás) nunca. Y ahora no será.

 

Ahora bien, mirando datos, había una tendencia que no se supo valorar del todo: la gran subida (espectacular) de votos del PP en Andalucía no se había producido en estas dos citas electorales, sino unos años antes. En las autonómicas andaluzas del 2008, el PP había obtenido 1.730.154 votos (subía un 21%). En comparación, las cifras de las municipales ya supusieron una pérdida de casi 100.000 votos. Ahora se han quedado en 1.567.207, casi 200.000 votos por debajo que en las autonómicas del 2008. Es decir, los votantes del PP en Andalucía fluctúan mucho y no había nada que garantizase realmente una mayoría absoluta tan cómoda como nos hicieron creer.

 

Hay quien achaca este resultado a una mala campaña del candidato del PP, Javier Arenas. Otros comentan hoy directamente su arrogancia al no querer participar en el debate que organizó Canal Sur. Yo creo, simplemente, que se siguió una campaña de manual que dice que, cuando todo indica que vas a ganar cómodamente, no te expongas demasiado no sea que cometas fallos y pierdas votos. Es una postura defensiva que, a los que nos apasionan las campañas nos aburre profundamente, pero que (seamos sinceros), funciona en la gran mayoría de los casos (la campaña de Rajoy en las generales es un buen ejemplo).

 

2. Grinán debería tener muy presente la sangría continua de votos. Gobernará, sin duda, pero la pérdida de votos del PSOE andaluz es para hacérselo mirar con lupa. En las autonómicas andaluzas del 2008, el PSOE consiguió 2.178.296 votos (un 3,6% menos que en las del 2004, por cierto). Ahora han sacado 1.523.465; es decir, unos 650.000 votos menos que en el 2008.

 

Si lo comparamos con otras citas electorales, tampoco el resultado es para tirar cohetes. Es cierto que recupera votos respecto a las municipales del 2011 (unos 200.000), pero ha perdido unos 67.000 respecto a las últimas elecciones celebradas (las generales españolas de noviembre, donde ya se había llevado un tremendo varapalo).

 

3. Aún aceptando que el PSOE en Andalucía haya batido expectativas, el éxito en todo caso se debe única y exclusivamente a Griñán, no a Ferraz. A Griñán le han dejado más solo que la una. No me atrevo a decir si es por rencillas no superadas (Griñán prestó su apoyo explícito a Carme Chacón) o porque los mandamases del partido estaban tan convencidos de que la derrota iba a ser estrepitosa que prefirieron alejarse de la batalla en un intento bastante lamentable por evitar que les salpicara demasiado la sangre.

 

En todo caso, viendo los resultados, Elena Valenciano no tardó ni un segundo en salir a la palestra y capitalizar los resultados como una victoria de todo el partido. Hasta llegó a decir algo así como que “el PP es una flecha que parecía que iba hacia arriba, pero va hacia abajo”. La frase, todo hay que decirlo, es un tanto hiperbólica, pero en fin, nos tendremos que ir acostumbrando a la “contundencia” y “vehemencia” con la que la Sra. Valenciano adorna sus discursos. Además, tendremos que perdonárselo: con el subidón de saber que el PSOE seguía en la Junta, seguramente no se habría percatado de que, por primera vez, nos guste o no, el PP había ganado en Andalucía.

 

Lo que más me ha sorprendido, sin embargo, es el paso más allá que ha dado Rubalcaba. Creía que pondría un punto de humildad a todo el asunto y que sacaría pecho, sí, pero solo hasta cierto punto. Pero no. Ayer, según él, “inauguramos una nueva etapa”. Hubo un punto de inflexión. El PP se puede vencer y España está dispuesta a pararle los pies. Bravo.

 

Insisto: o el PSOE cambia su estrategia comunicativa, o Rajoy puede respirar tranquilo. Nadie le quitará la Moncloa en mucho tiempo.

4. Hay un dato que a mí me ha dejado perpleja. Más allá de los resultados, la tasa de abstención fue altísima. Si quieren un titular, ése es.

 

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El arte de (re)vender a un político

Obama acaricia a su perro, Bo, en la caravana presidencial. La imagen fue difundida con el texto: "Así es como un auténtico amante de los animales trata a los perros". Mitt Romney había sido fotografiado llevando a su perro enjaulado encima del capó de su coche.

No hay margen para la improvisación. Eso es lo que me quedó más claro en los días que pasé en la campaña de Obama en el 2008 (por cierto, noticia: este año vuelvo a colaborar). En campaña, nada se debe dejar al azar. Todo hay que tenerlo bajo control. Hay margen de error, por supuesto, pero se intenta que todo esté estudiado, calculado, sopesado, valorado y diseccionado al milímetro. Qué se va a decir, cómo se va a decir, dónde se colocarán las cámaras y el teleprompter, qué ropa se debe llevar y a que target de votantes queremos convencer. Pura estrategia, puro análisis. 

No lo digo en tono de crítica, sino con toda mi admiración. Porque el grado de profesionalidad, entrega y rigor de los equipos de campaña presidencial en Estados Unidos es digo de encomio y de alago.

Además, a pesar de la extrema meticulosidad, todo parece que fluya espontáneamente. Sobre todo en cuanto a imagen de los políticos se refiere. Así como aquí hay algunos políticos que improvisan bastante pero que, al final, parecen forzados y encorsetados, allí sucede lo contrario: se sigue a rajatabla un guión perfectamente orquestado, pero el resultado, con excepciones puntuales, suele ser de una naturalidad sorprendente.

Obama habla con un niño en Evansville, Indiana.

Ésta es la clave: para parecer natural y espontáneo, todo ha de ser cuidadosamente estudiado. Que. al fin y al cabo, aquí de lo que se trata es de ser profesionales.

Otra gran lección que aprendí: no se trata de parecer quien no eres, ni de ofrecer una imagen falsa, prefabricada a base de encuestas. Se trata, en realidad, de estudiar cuidadosamente todos tus puntos fuertes y tus debilidades. Saber qué debes promocionar y qué debes mejorar. Parece sencillo, ¿verdad? No lo es en absoluto. Hay que tener una gran disciplina y grandes dosis de humildad para conseguirlo de verdad y aceptar consejos sobre qué mejorar.

Obama recuerda que es humano

Estos días precisamente Obama está en pleno ejercicio mediático para recordar a los votantes una de sus principales potencialidades electorales: que es un hombre, en el fondo, normal, con una historia vital y unos valores personales en los que se pueden ver reflejados sus conciudadanos. Una persona humana que dista mucho de la imagen elitista que los republicanos se esfuerzan en proyectar sobre él. Un hombre cálido y cercano criado lejos de la opulencia de la que siempre ha disfrutado el que, con toda seguridad, será su rival: Mitt Romney.

De acuerdo, Obama vive ahora en la Casa Blanca y se desplaza en el “Air Force One”, pero ello no significa que se haya olvidado de sus raíces. Ni quiere decir que de vez en cuando no haga cosas que hacemos el resto de los mortales. Más concretamente, lo que hacen los votantes medios o, rizando el rizo, los votantes masculinos de rentas medias, ese target que casualmente suele decantarse  por los Republicanos. 

El Presidente se decanta por la Universidad de Carolina del Norte como su favorita para ganar la liga universitaria de baloncesto. Carolina del Norte es un estado clave para su reelección.

Por ejemplo, al Presidente, com a la gran mayoría de los norteamericanos, le gusta el baloncesto. Bien, explotemos esa faceta “humana”. Obama hizo hace una semana su particular porra sobre la liga universitaria de baloncesto. Comentó la situación de los diferentes equipos, se permitió alguna que otra broma y, al final, dio que ganaría la Universidad de Carolina del Norte (por cierto, un estado clave para las presidenciales, ¿será casualidad?) Además, ha hecho declaraciones sobre la nueva estrella de los Nicks, Jeremy Lin.

Obama le explica al Primer Ministro británico, David Cameron, cómo funciona el baloncesto.

Lo que más atención mediática ha recabado: se zampó un típico hot dog mientras veía el partido entre el Western Kentucky y Mississippi Valley State en Dayton, Ohio. El hecho de que a su lado estuviera sentado el Primer Ministro de Inglaterra, David Cameron, quedó hasta campechano (al fin y al cabo, ¿quién no acude regularme a ver el baloncesto acompañado de dignatarios internacionales?). Por cierto, Cameron, que no tenía ni idea de baloncesto, reconoció que el deporte le había resultado “rápido y activo” y prometió enseñar a Obama a jugar a cricket.

Obama celebra St. Patrick's Day bebiendo una Guiness.

Otro paso más: ¿quién ha dicho que no le gustaría tomarse una cerveza con el Presidente? Ahí estaba Obama celebrando St. Patrick’s Day en un bar de Washington tomándose la preceptiva cerveza. Y ahí estaba también el Presidente, hace ya unos cuantos días, entonando canciones en compañía de Buddy Guy y BB King en la mismísima Casa Blanca.

Además, teniendo en cuenta las fotografías en donde el pobre perro de los Romney, Seamus, era transportado en su jaula en el capó del coche familiar, los del equipo de Obama no han dudado ni un instante en distribuir instantáneas del Presidente acariciando a su perro, Bo, y dejando claro que él sí sabe tratar con ternura a los animales. Hasta han creado un grupo de apoyo llamado “Amantes de las mascotas por Obama”. Ahí es nada.

Michelle Obama compra en el supermercado

De acuerdo, los de la campaña de Obama (todavía) no se han atrevido a llevar al Presidente a un supermercado (recordemos que Bush Sr. sí lo hizo y compró un par de calcetines). Pero, ¿por qué no acudir a la Primera Dama? Michelle Obama se enfundó en un look “casual” y, con gafas de sol y una gorra de béisbol, fue a comprar a la cadena de supermercados Target. Una fotografía de ella llevando personalmente las bolsas de plástico de la compra casualmente fue captada y colgada en Internet. Por si alguien no conocía el episodio, Michelle Obama apareció hace un par de días en televisión, en el programa de humor de David Letterman, y explicó su experencia.

En los próximos días, podemos esperar mucho más.

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El Sur está que arde

Todo auguraba que Mitt Romney no tendría hoy un buen día. De hecho, tampoco un buen mes. Y es que en marzo las primarias se centran en los “muy conservadores” estados del Sur, el gran granero de votos de los Republicanos y la pesadilla particular de Romney. Hoy votan Mississippi y Alabama. En los próximos días les tocará el turno a Louisiana y Missouri.

Para que nos hagamos una idea del tipo de votantes hoy: en Alabama, el 60% de la población no cree en la teoría de la evolución (es decir, creen que Dios creó al hombre y que todo eso del “Big Ben” y el “Astralopithecus” es una patraña); en Mississippi, el porcentaje es incluso mayor, del 66%.

El propio Romney reconoció ayer que es prácticamente imposible para él ganar en algún estado del Sur. Y de hecho, tan solo ha hecho un par de apariciones en ambos estados en los últimos días. Ahora bien, ¿y si los augurios no se cumplen? ¿Y si Romney hoy nos da la gran sorpresa? Es cierto que lo tiene muy difícil para ganar, pero simplemente conseguir un porcentaje de votos “digno” serviría para desafiar todas las expectativas, desterrar dudas sobre su candidatura y consolidarse como líder en la carrera por la nominación.

Romney se ha dejado muchísimo dinero en estos dos estados. Según “The Guardian”, se ha gastado aquí tan sólo en publicidad 2,5 millones de dólares (mientras que Newt Gingrich y Rick Santorum juntos tan sólo se han gastado 1,3 millones de dólares).

Ahora bien, parece que el esfuerzo ha valido la pena. Según una encuesta de ARG (que, por cierto, está clavando los resultados en estas primarias):

  • En Alabama: ganará Newt Gingrich con el 34% de los votos. Pero el segundo será… sí, Mitt Romney, con el 31% (ganado gracias a los demócratas e independientes que participan en las primarias republicanas). Rick Santorum se va a tener que conformar con el tercer puesto y el 24% de los votos.
  • En Mississippi: según esta encuesta, Mitt Romney ganará con el 34% de los votos. Newt Gingrich será el segundo con el 32% y Santorum volverá otra vez a quedar tercero con el 22%.

Si se cumple este pronóstico, Romney puede descorchar esta noche una buena botella de Don Perignon y brindar a gusto.

De momento, ya ha tenido un buen augurio: Romney hoy debe haber desayunado con una buena noticia (para él): según una encuesta del New York Times, el grado de aprobación del Presidente Obama ha descendido considerablemente (hace un mes era del 50%, ahora es del 41%).

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Esto empieza de verdad

Pistoletazo de salida a la campaña norteamericana. La semana que viene se colgará un documental en Internet de 17 minutos sobre la administración Obama. De momento, y para ir calentando motores, ya se ha publicado el trailer.

La campaña, no obstante, no se ha quedado ahí. Ayer mismo se publicaba un vídeo para recordar que hace cinco años, todo empezaba. Ahora, ha de continuar.

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Todas las claves del Super Martes

[Nota: sí, me he hecho una cuenta en Twitter. Así que espero poder conversar con vosotros aunque sea en 140 caracteres. Me podéis seguir en @anapoloalonso].

En total, hay 2.300 delegados. Para ganar la nominación republicana se necesitan 1.441 delegados y, de momento, todos los candidatos están muy lejos de esta cifra mágica. Hasta la fecha, once estados ya han votado y 345 delegados han sido repartidos entre los diferentes candidatos. Ahora bien, Mitt Romney, a pesar de estar por delante en la carrera, tan sólo atesora 180 delegados. Rick Santorum, el segundo, ostenta sólo 90 delegados; Newt Gingrich se queda con 29; Ron Paul, con 23; y, Jon Huntsman solo cuenta con 2 delegados.

Mañana, no obstante, todo puede cambiar.  Mañana es el Super Martes. Es decir, mañana votan 10 estados. O, dicho de otro modo, mañana están en juego 437 delegados. Demasiado en liza como para relajarse lo más mínimo. Aquí os dejo una mini-guía para seguir los resultados (consejo: no perdáis de vista a Ohio).

Georgia (76 delegados): es el estado natal del candidato ultraconservador Newt Gingrich. Si Gingrich no gana aquí mañana, todo se habrá acabado para él en esta campaña. No es de extrañar, pues, que Gingrich se haya pasado los últimos días haciendo campaña allí. Y el esfuerzo parece que le va a surgir efecto: las previsiones le auguran el 43% de los votos. El 27% irían para Romney.

Ohio (66 delegados): el estado donde todos los analistas van a tener la vista puesta. Después de haber perdido Michigan, Santorum necesita ganar Ohio para demostrar que sigue siendo un candidato con posibilidades y que le puede plantar cara a Romney. Además, Ohio es uno de los “swing states” más importantes en las generales (puede decantarse tanto por los demócratas como por los republicanos en las presidenciales), con lo que ganar allí mañana pude arrojar pistas sobre quién puede realmente plantarle cara a Obama. En teoría, Ohio debería ser más proclive a Santorum, ya que este Estado tiene una mayoría de población de clase media que está sufriendo mucho por la crisis económica (Romney se mueve mejor entre los votantes más afluentes). Ahora bien,  de momento Romney y Santorum están empatados.

Tennessee (58 delegados): Romney ha pegado en este Estado una remontada espectacular. Si hace tan sólo unos días parecía que Rick Santorum iba a ser el claro ganador, ahora Romney le saca una ventaja de cuatro puntos en las encuestas. Tennessee, en principio, no debería ser  favorable a Romney. Es uno de los Estados más religiosos del país (siete de cada diez personas acuden cada semana a misa). Así que, si realmente gana aquí (Santorum parecería en principio una opción más factible a los votantes), Romney habrá ganado mucho más que un puñado de delegados: habrá ganado credibilidad y fortaleza como candidato. 

Virginia (46 delegados): Todavía hay muchos indecisos, aunque parece que podrían inclinarse por Romney.

Oklahoma (43 delegados): Uno de los Estados más republicanos. Aquí Rick Santorum parece no tener rival, aunque Romney le ha arañado unos cuantos votos en los últimos días. Las encuestas conceden a Santorum el 39% de los votos y a Romney, el 28%.

Massachussets (41 delegados): el estado natal de Mitt Romney y el que le otorgará seguramente una gran alegría: el 64% de los votos, según estimaciones. Santorum de momento solo recaba el 21% de los votos.

Idaho (32 delegados): no hay encuestas, pero parece que Romney se llevará la gran mayoría de los delegados. Al fin y al cabo, Idaho tiene la mayor población de mormones del país, sólo por detrás de Utah (Romney es mormón). Ahora bien, Ron Paul le está plantando cara en este estado. Se ha gastado muchos millones en publicidad y no ha dudado en atacar duramente a Romney. Veremos qué pasa finalmente.

North Dakota (28 delegados): en principio debería ser un Estado para Ron Paul y la verdad es que Paul ha recaudado allí más dinero que sus rivales. Ahora bien, el New York Times aventura un empate entre Santorum y Romney.

Alaska (27 delegados): Mitt Romney ganó aquí en el 2008 pero Ron Paul ahora parece ir en cabeza.

Vermont (17 delegados): las pocas encuestas que hay muestran una cierta ventaja para Romney, aunque el Estado tiene características sociodemográficas que le harían más proclive a Santorum: es de población mayoritariamente rural y de rentas bajas. Ahora bien, Vermont no es socialmente conservadora, con lo que las posiciones ultraconservadoras de Santorum no deben ser excesivamente bien recibidas.

Mañana va a ser un día de lo más interesante.

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