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Para los verdaderos héroes, ahora comienza la batalla

Esto es luchar. Esto es vencer. Esto es no rendirse. Esto es desafiar a las adversidades.  Esto es no conformarse. Esto es valentía. Esto es coraje y determinación. Esto es marcarse metas y alcanzarlas. Esto es marcarse nuevos retos y conseguirlos. Esto es decir no a todos aquellos que te dicen que no podrás. Esto es decir sí a todos aquellos que te animan. Esto es no tener miedo a soñar. Esto es dar ejemplo. Esto es dar esperanzas. Esto es generar ilusión.

Esto es ser un auténtico héroe.

Muchas gracias de todo corazón a todos ellos y a todas ellas.

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La guerra de los sesenta segundos (y los mil millones de dólares)

El martes Mitt Romney consiguió (ahora sí, definitivamente) la nominación republicana para luchar por la Casa Blanca. Bien, ya tenemos rival oficial de Obama, y desde luego las cosas, de momento, no pintan del todo bien para el Presidente. Según diversas informaciones del Washington Post:

♦La semana pasada, Gallup daba un empate entre Obama y Romney. Ambos conseguirían el 46% de votos en estos momentos.

♦Aún peor: según una encuesta hoy de NBC News/Marist, ambos están empatados en tres estados clave: Iowa, Colorado y Nevada. Recordemos que Obama consiguió estos tres estados en el 2008 (aunque, todo hay que decirlo, George W. Bush también los consiguió en el 2004). Dato interesante de la encuesta: los entrevistados consideran que “lo peor de la crisis económica ya ha pasado”, pero cree que el país sigue yendo por el mal camino y se observa una ligera ventaja de Romney en temas económicos.

♦Más malas noticias: la semana pasada, otra encuesta de Marist tan sólo otorgaba una ligerísima ventaja a Obama en otros tres estados también claves: Florida, Ohio y Virginia.

Su rival, desde luego, no se lo va a poner fácil a Obama. Además, como bien decía Winston Churchill, “hay que distinguir entre los rivales y los enemigos”. Y el enemigo más peligroso a día de hoy del Presidente no está haciendo mítines, ni saliendo en la televisión, ni acaba de ganar la nominación republicana.

De hecho, es publicista y se llama Larry McCarthy. A su haber: fue el cerebro del spot sobre Willie Horton que encumbró a Bush padre en 1988. El Sr. McCarthy ha unido sus fuerzas con Karl Rove, el genial estratega republicano que orquestó las victorias de George W. Bush y que todavía a día de hoy, mal que nos pese, es una de las mentes más brillantes que hay en el tablero de juego político norteamericano.

Sin duda conforman el “dream team” de los asesores de campaña y, por ende, la pesadilla más temida por el equipo rival. Su gran fuerza: son auténticos genios de la comunicación política. Verdaderos titanes. Nada de groserías altisonantes si no vienen a cuento, ni mucho menos gritos histéricos o comentarios zafios. Su método es más sibilino, pero mucho más letal. Se trata de clavar una pequeña y aparentemente inocua, aunque mortal, aguja directamente en la yugular. Vaya, que más que vociferar arengas radicales, estos dos son capaces de administrar cicuta con una sonrisa.

Sus otras dos grandes bazas (sobre todo de Rove): en estrategia es buenísimo y en captación de fondos, aún mejor. No hay dato, por nimio que parezca, que se le escape. Escudriña encuestas con ojo avizor y, en donde otros no ven más que cifras inconexas, él sabe destilar información y construir hojas de ruta exitosas. Tanto se fía de la investigación que ni una sola palabra se puede escribir de un script sin que se haya antes diseccionado a la perfección la psique de los votantes potenciales. Que siempre hay demasiado en juego y nada puede fallar.

El problema para Obama (por añadir otro), es que Rove y McCarthy vienen con las pilas cargadas y las alforjas llenas y no han titubeado un solo segundo a la hora de destinar la astronómica cifra de mil millones de dólares para destronar a Obama. (Puntualizo: mil millones sólo en publicidad).

El miércoles pasado días se lanzó un primer “media blitz” en 10 estados clave con un anuncio más que interesante: “Basketball”. El anuncio en sí y su lanzamiento costaron 25 millones de dólares.

Que Obama es un político que despierta simpatías es algo de sobras conocido (cae bien incluso a muchos republicanos). Por tanto, atacarle por el mero hecho de atacarle podría resultar contraproducente para los republicanos, porque podría desencadenar un sentimiento de solidaridad hacia el Presidente. Además, no hay que hacer ningún sondeo de opinión para saber que los norteamericanos están más que hartos del tono excesivamente negativo que está presidiendo esta campaña.

Ahora bien, los republicanos tenían que echarle en cara al Presidente muchos (supuestos) errores de su administración para que la opinión pública se centrara en que “Obama no ha estado a la altura de todas las expectativas que generó y, por tanto, me ha decepcionado” en vez de pivotar entorno a la frase “Mitt Romney no me gusta”.

 

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Obama busca slogan mientras las cosas se le complican

Tal y como el periodista Donovan Slack, de Politico, había comentado hace unos días, el equipo de Obama estaba teniendo bastantes problemas para encontrar un eslogan para la campaña.

Y es que, después del electrizante “Change We Can Believe In” (y el omnipresente “Yes We Can”)  que consiguieron movilizarnos y entusiasmarnos en el 2008, sin duda resulta más que difícil dar de nuevo con otra gran frase breve, directa, fácil de recordar y con un mensaje poderoso. Se han probado hasta la fecha diferentes frases, algunas con más fortuna que otras, pero todas descartadas ya:Winning the future”, “We can’t wait”, “An America Built to Last”, “An Economy Built to Last”, “A Fair Shot”.  Ninguna acaba de funcionar del todo, básicamente porque ninguna condensa todo lo que Obama representa, ha hecho y puede seguir aportando. Además,  ninguna de estas frases tiene fuerza simbólica porque todas remiten al pasado, son frases  a la defensiva y no sirven de “call to action”. Vaya, que no te animan a ir a votar, mucho menos te incitan a implicarte en la campaña.

El tema en sí preocupa porque este sábado comienza oficialmente la campaña de Obama (sí, en serio, hasta ahora sólo era un calentamiento). El sábado el Presidente dará dos mítines (uno en Ohio y otro en Virginia) y se supone que ya se debería tener una frase que explique qué se ha hecho, qué se hará de cara al futuro y que consiga ilusionar de nuevo.

Parece que el escogido finalmente será: “Forward” (hacia delante). Los pros: es sencillo, contundente y aporta un punto de optimismo. Demuestra que con Obama, y pese a los obstáculos, el país ha avanzado. La contra: es excesivamente ambiguo y puede ser utilizado en su contra. Además, mucha gente seguramente no lo percibirá como creíble. A mí, personalmente, no me acaba de gustar.

Quizás con la intención de dar contenido sustantivo a un concepto tan genérico como “hacia delante” es, el equipo de Obama lanzó el lunes 30 de marzo un vídeo online de 7 minutos de duración donde da cuenta de todos los retos ingentes con los que se encontró el Presidente al tomar posesión y explica cómo, con tesón y determinación, ha lanzado iniciativas valientes para ayudar a quienes peor lo están pasando. Todo ello, claro está, mientras el Congreso norteamericano (capitaneado por los republicanos) tan sólo boicoteaba por activa y por pasiva cada una de sus propuestas y se aferraba por defender a ultranza, y le costase al país lo que le costase, los derechos de los más poderosos.

El vídeo sigue la línea argumental que ya vimos en “The Road We’ve Travelled”, el magnífico documental de 15 minutos sobre la administración Obama que se lanzó hace un par de meses, pero no tiene, ni por asomo, su fuerza ni vitalidad. Es cierto que centra bien los mensajes y es también cierto que comienza tensionando al espectador, pero pronto entra en un ritmo aburrido y previsible. Los siete minutos, de hecho, se hacen muy largos (dudo que haya mucha gente que llegue al final).

¿Cómo han respondido los republicanos?

La verdad es que parece que los republicanos han decidido aprovechar el slogan demócrata a su favor. Así, inmediatamente después de que el vídeo “Forward” se colgase en Internet, el RNC (Comité Nacional Republicano) creaba un hashtag en Twitter (#Forward) que pronto se convirtió en Trending Topic en Estados Unidos. Obviamente, aquí más que cantar las alabanzas de Obama, se desmontan con tono irónico todos los supuestos logros del Presidente. Uno de los más retwiteados:

“Under Obama’s budget, Americans can look #FORWARD to $1,9 trillion in higher taxes”.

 

Ahí es nada. Por si no fuera poco, los republicanos han colgado un vídeo en YouTube demostrando que, con Obama, más que hacia adelante (forward) el país, según ellos, va hacia atrás (backward):

Por su parte, el candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, no tardó en colgar un vídeo titulado “Broken Promises” en donde, en tan sólo un minuto, criticaba sin piedad todos los avances logrados por Obama.

¿Servirá todos estos esfuerzos para decantar la balanza electoral?

El camino de Obama a la reelección va a ser más difícil de lo que cabría esperar. Es cierto que el nivel de aprobación del Presidente ha resurgido poco a poco en los últimos meses. Si en verano se situaba en un peligroso 41%, ahora está en el 47%. Es, de hecho, el nivel más alto desde el mayo del año pasado, cuando se anunció la muerte de Bin Laden (entonces llegó al 50%).

Ahora bien, este avance en su popularidad no se está traduciendo en un avance en las encuestas de intención de voto. De hecho, a mediados de abril y según una encuesta de CBS News/New York Times, Mitt Romney y Obama estan empatados en intención de voto (ambos recibían el 46% de apoyo entre los votantes registrados). Esto supone un pequeño (y preocupante) cambio de tendencia, ya que las encuestas de marzo situaban a Obama ligeramente por delante (47% de apoyo frente al 44% recabado por Romney).

Hoy empieza, de verdad, la campaña. Habrá que ver cómo evoluciona.

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A la caza del votante online

Roser Reeves, un visionario publicista estadounidense de la década de los cincuenta, introdujo un elemento revolucionario en las campañas: el spot televisivo. Fue él quien convenció al equipo de Eisenhower allá por 1952 de que la televisión tenía que jugar un papel fundamental en la carrera hacia la Casa Blanca, pero que no cualquier mensaje servía. Tenían que ser mensajes breves y personales.

Aquella innovación fue crucial y, a partir de aquella contienda, los anuncios políticos televisivos se convertirían en un elemento crucial. Pues bien, ahora parece que la publicidad televisiva está llegando a su ocaso.

Después de tanta profecía, Internet (ahora sí, por fin) se ha hecho con el control absoluto.

Y es que los hábitos de los consumidores (alias, votantes) han cambiado tanto en tan poco tiempo que ya parece poco inteligente centrarse en la televisión. La clave ahora está en perseguir a los votantes a través de las redes sociales, blogs, ediciones online de diario y, por supuesto, a través de YouTube. O, siguiendo la vieja máxima política de que “cualquier campaña ha de salir siempre a buscar al votante, nunca al revés”, ahora hay que ir a buscarlo donde realmente está: en Internet.

  • Según una encuesta realizada por la consultora Targeted Victory, 1 de cada 3 votantes en Estados Unidos no habían visto la televisión durante toda la semana anterior a ser consultados.
  • Además, el 70% de los votantes de Carolina del Sur reconocieron haber empleado Internet como su principal fuente de información sobre las primarias republicanas.

Desconocidos, sí, pero creíbles

Que Internet sea ahora el rey indiscutible no quiere decir que cualquier estrategia online sirva. Es más, el hecho de que tengamos una cuenta en Twitter, actualicemos regularmente el Facebook o que colguemos un video no nos asegura por sí mismos conseguir votantes. Ni mucho menos.

Según el “Global Trust in Advertising Report” de Nielsen, hay una serie de datos a tener muy en cuenta:

  • La principal fuente de lo que percibimos como “información creíble” nos llega de familiares y amigos: el 92% de los consumidores sigue confiando por encima de todo en las opiniones vertidas por su círculo de personas más allegadas.
  • Ahora bien, la segunda fuente de “información creíble” es ya Internet y, más concretamente, las opiniones que otros consumidores cuelgan en la web. El 70% de los consumidores consideran que esta información es veraz y, por tanto, se puede confiar en ella.
  • Antes de que los “online consultants” se pongan a descorchar botellas de champán: según el estudio de Nielsen, sólo el 36% de los consumidores se creen los mensajes que les llegan a través de los vídeos corporativos online y sólo el 29% confían en los mensajes de texto que les llegan a los móviles.

Por tanto: credibilidad de las fuentes. Ahí está la clave.

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El arte de (re)vender a un político

Obama acaricia a su perro, Bo, en la caravana presidencial. La imagen fue difundida con el texto: "Así es como un auténtico amante de los animales trata a los perros". Mitt Romney había sido fotografiado llevando a su perro enjaulado encima del capó de su coche.

No hay margen para la improvisación. Eso es lo que me quedó más claro en los días que pasé en la campaña de Obama en el 2008 (por cierto, noticia: este año vuelvo a colaborar). En campaña, nada se debe dejar al azar. Todo hay que tenerlo bajo control. Hay margen de error, por supuesto, pero se intenta que todo esté estudiado, calculado, sopesado, valorado y diseccionado al milímetro. Qué se va a decir, cómo se va a decir, dónde se colocarán las cámaras y el teleprompter, qué ropa se debe llevar y a que target de votantes queremos convencer. Pura estrategia, puro análisis. 

No lo digo en tono de crítica, sino con toda mi admiración. Porque el grado de profesionalidad, entrega y rigor de los equipos de campaña presidencial en Estados Unidos es digo de encomio y de alago.

Además, a pesar de la extrema meticulosidad, todo parece que fluya espontáneamente. Sobre todo en cuanto a imagen de los políticos se refiere. Así como aquí hay algunos políticos que improvisan bastante pero que, al final, parecen forzados y encorsetados, allí sucede lo contrario: se sigue a rajatabla un guión perfectamente orquestado, pero el resultado, con excepciones puntuales, suele ser de una naturalidad sorprendente.

Obama habla con un niño en Evansville, Indiana.

Ésta es la clave: para parecer natural y espontáneo, todo ha de ser cuidadosamente estudiado. Que. al fin y al cabo, aquí de lo que se trata es de ser profesionales.

Otra gran lección que aprendí: no se trata de parecer quien no eres, ni de ofrecer una imagen falsa, prefabricada a base de encuestas. Se trata, en realidad, de estudiar cuidadosamente todos tus puntos fuertes y tus debilidades. Saber qué debes promocionar y qué debes mejorar. Parece sencillo, ¿verdad? No lo es en absoluto. Hay que tener una gran disciplina y grandes dosis de humildad para conseguirlo de verdad y aceptar consejos sobre qué mejorar.

Obama recuerda que es humano

Estos días precisamente Obama está en pleno ejercicio mediático para recordar a los votantes una de sus principales potencialidades electorales: que es un hombre, en el fondo, normal, con una historia vital y unos valores personales en los que se pueden ver reflejados sus conciudadanos. Una persona humana que dista mucho de la imagen elitista que los republicanos se esfuerzan en proyectar sobre él. Un hombre cálido y cercano criado lejos de la opulencia de la que siempre ha disfrutado el que, con toda seguridad, será su rival: Mitt Romney.

De acuerdo, Obama vive ahora en la Casa Blanca y se desplaza en el “Air Force One”, pero ello no significa que se haya olvidado de sus raíces. Ni quiere decir que de vez en cuando no haga cosas que hacemos el resto de los mortales. Más concretamente, lo que hacen los votantes medios o, rizando el rizo, los votantes masculinos de rentas medias, ese target que casualmente suele decantarse  por los Republicanos. 

El Presidente se decanta por la Universidad de Carolina del Norte como su favorita para ganar la liga universitaria de baloncesto. Carolina del Norte es un estado clave para su reelección.

Por ejemplo, al Presidente, com a la gran mayoría de los norteamericanos, le gusta el baloncesto. Bien, explotemos esa faceta “humana”. Obama hizo hace una semana su particular porra sobre la liga universitaria de baloncesto. Comentó la situación de los diferentes equipos, se permitió alguna que otra broma y, al final, dio que ganaría la Universidad de Carolina del Norte (por cierto, un estado clave para las presidenciales, ¿será casualidad?) Además, ha hecho declaraciones sobre la nueva estrella de los Nicks, Jeremy Lin.

Obama le explica al Primer Ministro británico, David Cameron, cómo funciona el baloncesto.

Lo que más atención mediática ha recabado: se zampó un típico hot dog mientras veía el partido entre el Western Kentucky y Mississippi Valley State en Dayton, Ohio. El hecho de que a su lado estuviera sentado el Primer Ministro de Inglaterra, David Cameron, quedó hasta campechano (al fin y al cabo, ¿quién no acude regularme a ver el baloncesto acompañado de dignatarios internacionales?). Por cierto, Cameron, que no tenía ni idea de baloncesto, reconoció que el deporte le había resultado “rápido y activo” y prometió enseñar a Obama a jugar a cricket.

Obama celebra St. Patrick's Day bebiendo una Guiness.

Otro paso más: ¿quién ha dicho que no le gustaría tomarse una cerveza con el Presidente? Ahí estaba Obama celebrando St. Patrick’s Day en un bar de Washington tomándose la preceptiva cerveza. Y ahí estaba también el Presidente, hace ya unos cuantos días, entonando canciones en compañía de Buddy Guy y BB King en la mismísima Casa Blanca.

Además, teniendo en cuenta las fotografías en donde el pobre perro de los Romney, Seamus, era transportado en su jaula en el capó del coche familiar, los del equipo de Obama no han dudado ni un instante en distribuir instantáneas del Presidente acariciando a su perro, Bo, y dejando claro que él sí sabe tratar con ternura a los animales. Hasta han creado un grupo de apoyo llamado “Amantes de las mascotas por Obama”. Ahí es nada.

Michelle Obama compra en el supermercado

De acuerdo, los de la campaña de Obama (todavía) no se han atrevido a llevar al Presidente a un supermercado (recordemos que Bush Sr. sí lo hizo y compró un par de calcetines). Pero, ¿por qué no acudir a la Primera Dama? Michelle Obama se enfundó en un look “casual” y, con gafas de sol y una gorra de béisbol, fue a comprar a la cadena de supermercados Target. Una fotografía de ella llevando personalmente las bolsas de plástico de la compra casualmente fue captada y colgada en Internet. Por si alguien no conocía el episodio, Michelle Obama apareció hace un par de días en televisión, en el programa de humor de David Letterman, y explicó su experencia.

En los próximos días, podemos esperar mucho más.

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Esto empieza de verdad

Pistoletazo de salida a la campaña norteamericana. La semana que viene se colgará un documental en Internet de 17 minutos sobre la administración Obama. De momento, y para ir calentando motores, ya se ha publicado el trailer.

La campaña, no obstante, no se ha quedado ahí. Ayer mismo se publicaba un vídeo para recordar que hace cinco años, todo empezaba. Ahora, ha de continuar.

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Primarias EUA: ¿Por qué hoy todo puede empezar de cero?

La semana que viene es el famoso “SuperMartes”, la gran cita de las primarias, pero hoy sin duda también es uno de los momentos decisión de la campaña a la nominación republicana. Y es que hoy vota Michigan (y también Arizona, aunque éstas parecen que están claramente a favor de Romney).

La expectación es máxima, dada cuenta de que si hoy Mitt Romney gana en Michigan (su estado natal, por cierto), será prácticamente invencible. Ahora bien, si pierde, lo tendrá francamente difícil para seguir adelante. El campo republicano demostrará que todavía está demasiado abierto, que los votantes no tienen nada claro qué tipo de candidato quieren exactamente, que Romney no acaba de convencer y, en consecuencia, que cualquier contendiente un poco avispado (el ultraconservador Rick Santorum, por ejemplo) podría ganar “momentum” y dar la gran sorpresa de este año electoral.

¿Puede hoy ganar Romney en Michigan? Todas las encuestas predicen que, en el mejor de los casos, sería una victoria muy ajustada. El New York Times dice que en estos momentos Romney y Santorum están empatados y hay quien, como el instituto de “Public Policy Polling”, se aventura a revelar que Santorum está cinco puntos por delante.

Es decir, el recuento va a ser más que interesante

El enemigo de Mitt Romney se llama Mitt Romney

Romney se ha presentado desde el principio como el “candidato invencible” y ha basado toda su estrategia de campaña en demostrar que no tiene rival. El problema es que sí tiene rivales, y que éstos han demostrado más capacidad estratégica y de movilización de lo que habría cabido esperar. Rick Santorum, por ejemplo, le ha arrebatado hasta tres estados que tendría que haber ganado con relativa facilidad (Colorado, Minnesota y Missouri), le puso contra las cuerdas en Iowa y ahora puede que le quite incluso Michigan.

De hecho, si tomamos tan sólo a los votantes independientes, nos llevamos una sorpresa: Obama sigue siendo el favorito y Rick Santorum aventaja a Romney. Es decir, el argumento de la “inevitabilidad” de la victoria de Romney se resquebraja.

¿Qué está pasando?

La “culpa” de que estemos en tal encrucijada, no les quede la menor duda, es del propio Romney. Desde el principio de la contienda está arrastrando un déficit de credibilidad que su equipo no está atajando como debiera. Hoy todavía son muchos los que albergan serias dudas sobre la capacidad de Romney de ganar en Noviembre frente a Obama. Para muchos, no es suficientemente conservador; para otros, sencillamente, no es de fiar. Para la gran mayoría, es una persona que no despierta pasiones. Es más, ni siquiera lo ven como un tipo auténtico.

Entre los votantes que se consideran “muy conservadores”, el panorama es aún más desolador. De hecho, según el Washington Post, sólo el 38% de ellos tiene una imagen favorable del candidato republicano. La clave, sin duda serán los conservadores moderados y los independientes. Aquí Romney ha avanzado algo, es cierto, si bien todavía la mitad de ellos no le mira con buenos ojos.

Hay otro problema en ciernes. El equipo de Romney se esfuerza por parecer una máquina perfectamente engrasada y a pleno rendimiento. Y es cierto que funcionan con disciplina y eficiencia, hasta el punto de que su gusto por la meticulosidad y su obsesión por controlarlo todo se han hecho famosas (de hecho, hasta el tamaño de las banderas norteamericanas en los actos se controla al milímetro). Ahora bien, esta perfección prusiana ha acarreado problemas.

En primer lugar, han hecho que Romney parezca aún más distante. Las conversaciones con las prensa son escasas, por no decir inexistentes. De hecho, tan solo ayer el candidato se dignó a dirigir una palabra a los medios (después de tres semanas sin conversar con ellos directamente). Además, los eventos no fomentan la interrelación con los votantes. Si en New Hampshire Romney parecía cómodo en el formato de “town hall”, contestando preguntas que le lanzaba la audiencia, ahora todo se resume a mítines donde el candidato cada vez acorta más sus intervenciones y no se sale, ni por asomo, del guión.

Además, la supuesta perfección de la que hace gala el equipo a veces brilla por su ausencia. Este viernes, en un evento en Detroit para hablar sobre economía, cometieron un retundo error. El escenario escogido era un auditorio donde caben 65.000 personas. La cantidad de gente que realmente acudió: 1.200, y la mitad de ellos eran periodistas. Desangelado era quedarse corto. Y la palabra “fracaso” tan sólo empezaba a describir lo acontecido. Para un equipo supuestamente acostumbrado a tenerlo todo bajo control (controlan hasta donde se colocan las cámaras para que el enfoque siempre resulte con Romney rodeado de gente), debió ser un buen mazazo. Por no decir que la prensa, harta hasta cierto punto a tanto encorsetamiento y restricción, no dudó ni un segundo de vengarse y publicar suculentos análisis sobre cómo Romney hablaba a sillas vacías.

Tercer problema. Romney es una persona sumamente disciplinada, es cierto. Se ve que su capacidad para diseccionar problemas y para trazar estrategias es digna de encomio (no deja de ser un perfecto resultado de la educación en Harvard). Ahora bien, de ahí a saber escoger las palabras adecuadas hay un amplio trecho. Declaraciones esta semana sobre su riqueza y sobre la cantidad de coches que tiene su mujer (resulta que la Sra. Romney tiene dos Cadillacs) no es lo más apropiado para dirigirse a una audiencia que en su mayoría estaban sin trabajo y contemplan con consternación cómo sus posibilidades de futuro (no hablemos ya de la de sus hijos) se esfuman inexorablemente. La eficiencia prusiana se ve no ha tenido en ningún momento en cuenta el tema de la emotividad.

En fin, veremos hoy que pasa. De momento, la gente ya acude a votar.


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