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Un triunfo histórico que puede acabar en derrota electoral

Al conocer la noticia, Obama se ha puesto eufórico. Algunos de sus asesores, sin embargo, se han llevado las manos a la cabeza. Y no precisamente para expresar su alborozo y júbilo al conocer que la Corte Suprema de los Estados Unidos declaraba que la reforma sanitaria que aprobó el Presidente hace ya dos años es constitucional. Más bien, todo lo contrario.

A pesar de la incongruencia, todos tenían motivos para justificar sus estados de ánimo.

El hombre que ha hecho historia

El Presidente Obama tenía motivos de sobra para dar saltos de alegría. Y no ha ocultado ni un ápice su satisfacción y orgullo cuando, minutos después de conocerse la noticia, ha comparecido ante los medios. con una flamante sonrisa ha sentenciado que “lo de hoy es una victoria para todas las personas de este país”.

Desde luego, mirando los datos, es un triunfo histórico.

Estados Unidos es el país que más gasta en sanidad de todo el mundo. Cada año se gasta 2,6 trillones de dólares (8.402 $ por persona), lo que representa el 17,9% de toda la economía americana.

♦ Ahora bien, tiene uno de los sistemas sanitarios más ineficientes de entre los países desarrollados: de los 34 miembros de la OCDE, es el número 31 en cobertura sanitaria a la población. Porque, de los más de 310 millones de estadounidenses, 50 siguen sin tener seguro médico. 

 Esto es más que una fría estadística. Se calcula que 45.000 estadounidenses mueren cada año por no tener un seguro médico. 

La reforma sanitaria de Obama (el “Obamacare”), que fue aprovada por el Presidente el 23 de marzo del 2010 después de una de las batallas políticas más encarnizadas que se recuerdan, tampoco es que fuera la panacea. Pero suponía un paso adelante muy importante: preveía ampliar la cobertura sanitaria a 30 millones de personas (20 millones seguirían sin). ¿Cómo? La ley establece la creación de una especie de “aseguradoras público-privadas” donde las familias con rentas de hasta 90.000$ al año podrán adquirir seguros a precios subvencionados por el gobierno. Además, todas las familias con rentas inferiores a 30.000$ (el 133% del umbral de pobreza en EUA) pasarán a beneficiarse del “Medicaid”.

Los avances no se detienen ahí. El “Obamacare” pone fin a prácticas injustas por parte de las aseguradoras privadas. Por ejemplo, en estos momentos, muchas aseguradoras se niegan a cubrir a mujeres que hayan tenido una cesárea o que hayan sido víctimas de la violencia de género. Por no decir que es una práctica común que las mujeres paguen más por sus seguros que los hombres simplemente por el hecho biológico de ser mujeres (hasta un 150% más). Todo esto será prohibido, y con toda la razón del mundo, cuando la ley entre completamente en vigor en el 2014 (de momento sólo se están aplicando algunas cláusulas).

La reelección en juego

Si la Ley de la Reforma Sanitaria supone un paso adelante, ¿por qué algunos asesores de Obama están tan preocupados?

Bien, la razón principal es que la ley incluye los denominados “individual mandates”. La mayoría de los estadounidenses están “obligados” a adquirir un seguro médico de aquí al 2014. Si no lo hacen, tendrán que pagar una sanción. En el 2014, la sanción será de 95 $ o el 1% de los ingresos (cualquiera que sea mayor). En el 2016, será de 695$ o el 2,5% de los ingresos. Los inmigrantes ilegales, los más pobres, los indios americanos, algunos grupos religiosos y los presos estarán exentos de pagar esta “multa”.

La constitucionalidad o no de estos “individual mandates”, de hecho, era hoy uno de los grandes puntos en juego. Los republicanos llevan dos años bramando que son “impuestos” y que “limitan la libertad” de las personas, al no dejarles decidir libremente. Pero hoy la Corte Suprema (por 5 votos a favor y 4 en contra) ha dicho que, política aparte, sí son constitucionales.

Más allá de las implicaciones prácticas que estos “mandates” tendrán, la batalla política está servida. Y las posibilidades de que Obama sea reelegido están en juego. Según una encuesta de Ipsos para Reuters hecha pública el domingo, el 61% de los estadounidenses se oponen a ellos y tan sólo el 39% están a favor. 

Pero, lo que es peor (para Obama): muchos estadounidenses remiten su aprobación de la ley en su conjunto a este punto específico. Porque, de hecho, parece ser que es uno de los pocos aspectos de la ley que conocen.

Diferentes encuestas ofrecen un panorama desolador para los que confiaban hoy que la aprobación de constitucionalidad de la ley supondría un salto adelante en las posibilidades de Obama de ser reelegido:

 Cuando la ley fue inicialmente aprobada (en el 2010), el 60% de los estadounidenses se mostraban contrarios a ella. La gran mayoría era porque la consideraban “poco ambiciosa”. Hay que apuntar, no obstante, que el 52% reconocían en aquel momento que “no tenían suficiente información sobre cómo la ley les iba a afectar”.

♦ A día de hoy, esta tendencia de opinión se mantiene intacta. Aunque una aplastante mayoría (más del 80%) reconoce estar totalmente a favor de poner fin a las prácticas discriminatorias de las aseguradoras, y aprueban otras medidas concretas contempladas en la ley el 56% de los norteamericanos siegue en contra de la reforma sanitaria.

 Lo más preocupante para Obama: el 73% de los que se consideran políticamente “independientes” (y que tienen la llave de las elecciones) también se oponen al Obamacare. La mitad porque consideran que atenta contra la libertad de las empresas; la otra mitad considera que la ley no servirá para atajar el problema de la sanidad y que sus propuestas se han quedado excesivamente cortas.

Los asesores de Obama tenían razón al llevarse las manos a la cabeza.

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Cuatro años más

Ayer por la noche hacía su aparición el documental completo sobre los cuatro años de Obama en la Casa Blanca. “Increíble” es poco. “Brillante” tan sólo empieza a describirlo. Emotivo, bien trabajado, con una narrativa poderosa. Lo mejor que se ha visto desde los tiempos de Kenendy. Para mí, incluso, superior a “It’s morning again in América”. Por favor votantes estadounidenses, cuatro años más!

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The State of the Union: Hoy es el gran día (Parte II)

Es para quitarse el sombrero. Lo que han hecho el equipo de la Casa Blanca alrededor del discurso del Estado de la Unión es, sin duda, de matrícula de honor. Uno de los mejores ejemplos de comunicación política que he visto en mucho tiempo y todo un recital de profesionalidad, eficiencia, rigurosidad, inteligencia y buen hacer. Así da gusto.

Para empezar, no sólo han centrado sus esfuerzos en redactar el discurso (que estoy segura que será muy bueno). Están dominando el “tempo” y generando expectación gracias a un vídeo online en donde el Presidente Obama desvela las principales líneas maestras de su intervención y anima a todos los espectadores a ver el “State of the Union” con conocidos, amigos y vecinos y generar así una conversación sobre los retos del país y cómo Obama puede dar respuesta a los problemas más acuciantes. El vídeo es, como ya nos vienen acostumbrando el equipo de la Casa Blanca, de una elegancia sublime: las frases cortas, los conceptos claros, la entonación perfecta, la iluminación tamizada, el atrezzo perfecto. La bandera norteamericana de fondo, perfectamente compensada con notas de color en la corbata de Obama y en el propio traje del Presidente, para que se note que está, pero no eclipse. Nada sobra. Nada falta. Visualmente impactante.

Ha habido más vídeos interesantes. Sin duda, uno de los mejores para “calentar el ambiente”, ha sido el que han realizado para dejar que veamos cómo ha preparado el discurso. Una joya, sin ninguna duda. Y una oportunidad única para que comprendamos la dificultad que implica ponerse a escribir un discurso de este tipo. Insisto: una joya.

Los buenos ejemplos no se detienen ahí. Se ha puesto en funcionamiento un apartado propio dentro de la web de la Casa Blanca para transmitir en directo el discurso, pero de forma “enhanced”, es decir, mejorada: junto a la imagen del Presidente se irán sucediendo gráficos e infográficos para sustentar los principales mensajes y dar más contundencia y legitimidad a las propuestas y argumentos. Ya lo hicieron el año pasado con el Estado de la Unión (os dejo el vídeo) y también cuando el Presidente Obama pronunció otro gran discurso, sobre economía y generación de empleo.

La página web, por cierto, es de gran calidad: sencilla de leer (de un vistazo captas los principales mensajes), sin cargar a la vista, pero completa, detallada y llena de posibilidades para interactuar con los ciudadanos norteamericanos. Se ha trabajado mucho este aspecto: el de hablar con la gente. De hecho, la página permite que cualquiera pueda dejar sus comentarios y también lanzar preguntas al Presidente.

Al mismo tiempo, la página web recoge un apartado sumamente interesante: todo lo que el Presidente se comprometió a hacer el año pasado en el “Estado de la Unión” del 2011 y cómo lo ha conseguido. Para reforzar la idea, además, se ha lanzado (¡cómo no!) un vídeo para repasar los principales logros del Presidente en los últimos doce meses.

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The State of the Union: Hoy es el gran día (parte I)

Retoques, puntualizaciones, modificaciones, cambios de último segundo, más retoques. Nervios y adrenalina. Calibra esa frase, sopesa ese verbo, modula ese adverbio, atenúa esa expresión. Hoy no se puede fallar. Los gestos, la entonación, la pasión, la emotividad, el tono, el suspense, los silencios. Todo se ha de estudiar, todo ha de parecer natural, todo ha de ser perfecto.

Y es que hoy es el gran día. Hoy es el día del Discurso del “State of the Union” en Estados Unidos. Es decir, el día en que Obama se juega millones de votos. De su actuación hoy puede volver a resurgir en las encuestas o retroceder peligrosamente en su carrera a la re-elección. Demasiado en liza como para improvisar en lo más mínimo.

El mensaje

Obama habla con su jefe de speechwriting, Jon Favreau

Desde la Casa Blanca llevan días calentado motores y dosificando cuidadosamente mensajes. Ya sabemos, por ejemplo, que el discurso se centrará en la substancia, que va a haber propuestas concretas y que va a recurrir a la fórmula de “compare and contrast” (comparar y contrastar) para subrayar las diferencias con los Republicanos y dejar claro así que es él quien mejor puede llevar el timón en un momento en que la nave parece todavía ir a la deriva (o, al menos, eso piensan muchos).

El mensaje central: que el Gobierno tiene un papel clave en la gestión de la economía, que el libre albedrío de los mercados sin control y la codicia de las grandes corporaciones tiene serias consecuencias y que la política puede emplearse para promover una sociedad más equitativa y próspera. Nada de dejar a sus compatriotas a su suerte, ni de olvidarse de los más desfavorecidos. Frente a un Partido Republicano que defiende que, cuanto menos injerencia por parte de las administraciones públicas, mejor, porque toda acción del Gobierno es negativa, Obama va a arremeter con fuerza en su reivindicación de que más que un grupo de individuos aislados, Estados Unidos sigue siendo una sociedad y que como tal ha de actuar.

Desde la Casa Blanca glosan toda esta idea en un sencillo pero poderoso eslogan: “An America Built to Last”, algo así como “Una América construida para durar”. Y es que, frente a especulaciones peligrosas y vaivenes intempestivos de los mercados, frente al egoísmo de algunos y las derivas simplonas de otros, América tiene que reforzar sus pilares, fortalecer sus bases, recordar que todos tienen una responsabilidad respecto a los demás y que nadie se puede quedar atrás. Sólo así se puede avanzar. Sólo así se puede construir un futuro que pueda perdurar.

“An America Built to Last” es más que una fórmula retórica elegante. Resume bien toda una filosofía, por no decir que es breve, sencillo de recordar, rezuma optimismo y advierte (aunque de soslayo) lo que en Estados Unidos se denomina un “call to action”, una llamada a la acción.

Además, parece funcionar. En los últimos meses, el Presidente ha estado ensayando esta fórmula frente a diferentes auditorios. Y parece que este tono “populista”, salpicado con datos y aderezado con propuestas concretas, es en donde se siente más cómodo. La Casa Blanca ha colgado en YouTube un vídeo magnífico con retazos de un discurso que Obama pronunció recientemente en Kansas y en donde se prueban los nuevos elementos discursivos. Me ha recordado al “It’s Morning Again in América” de Reagan, por la importancia de las imágenes de ciudadanos. Sin duda, es un vídeo de una gran calidad (de hecho, en cuanto lo ves te dan ganas de ir a votar). Según algunos asesores del Presidente, el discurso de hoy del “State of the Union” seguirá bastante el guión de esta intervención hecha apenas hace un mes.

Probando un nuevo discurso

Como se ve en el vídeo, Obama lleva un mes probando un nuevo discurso en el que aúna un recuento de todo lo que ha hecho y una renovada ilusión por los años venideros.

El Presidente comienza ahora sus discursos recordando los valores que inspiraron la campaña del 2008:

“Estoy aquí no sólo porque yo necesite vuestra ayuda; estoy aquí porque el país necesita vuestra ayuda.

Hubo una razón por la que muchos de vosotros participasteis en la campaña del 2008, por la que os dejasteis la piel. Y no fue porque pensabais que iba a ser fácil. Lo hicisteis porque entendisteis que la campaña no era sobre mí. Era sobre una visión que compartíais por América. Una visión que decía que en América tú no sólo miras por ti mismo y que las grandes corporaciones no sólo deberían regirse por sus propios intereses. Era una visión grande y compasiva y audaz que decía que, en América, si te esfuerzas, puedes tener una oportunidad. Puedes tener una oportunidad de salir adelante. No importa donde hayas nacido. No importa cuál sea el color de tu piel. No importa cual sea tu nombre. Si estás dispuesto a trabajar duro, si tienes talento, si tienes una idea, si estás motivado, lo puedes hacer.

Era una visión que decía que valemos más si trabajamos juntos que si sólo miramos cada uno por nuestro lado. Que cuando todos tenemos una oportunidad, cuando todos colaboramos, cuando todos aportamos, cuando todos nos regimos por las mismas reglas, entonces todos estamos mejor. Todos lo podemos hacer mejor”.

A continuación recuerda que, sí, los esfuerzos han dado su fruto: “Prometimos traer el cambio. Hemos empezado a ver cómo es el cambio. El cambio es… (y aquí enumeró todos sus éxitos, como el rescate de la industria automovilística, la reforma de la sanidad o el fin de la guerra de Irak)”.

Renglón seguido, avanzó nuevas iniciativas “para ayudar a los americanos”, como deducciones fiscales a aquellas empresas que, en vez de externalizar puestos de trabajo al extranjero, apuesten por crear empleos en el país.

Para acabar, arremete contra los Republicanos:

“La competición por nuevos trabajos, por las empresas, por la seguridad de la clase media, ésa es la batalla que sé que podemos ganar. Pero América no va a ganar si permitimos que triunfen aquellos que creen que sólo podemos responder a los retos con la misma cantarina antigua: recortar impuestos que no lo necesitan y que no lo están pidiendo, dejar que las compañías hagan lo que quieran y esperar que la prosperidad surja de la nada y se genere sola. Esto no funciona”.

La pregunta ahora es: ¿servirá este nuevo claim por el futuro para superar el sentimiento de decepción que está tan extendido entre el electorado? Obama sabe que se enfrenta a una ardua tarea: ha de saber vender lo que ha hecho y proyectar ilusión para los años venideros. Si en el 2008 generó un “movement” lleno de esperanza, a día de hoy sabe que no ha cumplido todas las expectativas. La economía todavía está débil, el nivel de paro es del 8,5% (allí esto se considera ya excesivo), la sombra de una nueva recesión sigue acechando amenazante y el electorado no atisba signos excesivos de mejora.

Ahora bien, si alguien puede desafiar a los malos augurios y remontar situaciones que parecen imposibles, desde luego, es él.

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